{"id":1650,"date":"2026-07-21T08:39:38","date_gmt":"2026-07-21T13:39:38","guid":{"rendered":"https:\/\/aflorebooks.com\/?post_type=digital-library&#038;p=1650"},"modified":"2026-07-21T09:21:41","modified_gmt":"2026-07-21T14:21:41","slug":"capitulo-1","status":"publish","type":"digital-library","link":"https:\/\/aflorebooks.com\/es\/digital-library\/el-alienista\/capitulo-1\/","title":{"rendered":"Cap\u00edtulo 1: Sobre c\u00f3mo Itagua\u00ed gan\u00f3 una casa de orates"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-group alignwide has-ast-global-color-5-color has-text-color has-link-color wp-elements-16083cb54f096db210a623eb34a15094 is-horizontal is-content-justification-center is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-d2bdd8ba wp-block-group-is-layout-flex\" style=\"margin-top:0;margin-bottom:var(--wp--preset--spacing--50);padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:var(--wp--preset--spacing--50);padding-left:0;font-size:15px\"><div class=\"wp-block-post-time-to-read\">6\u20139 minutes<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-post-time-to-read\">1.340 words<\/div><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group is-layout-constrained wp-container-core-group-is-layout-b0cb743f wp-block-group-is-layout-constrained\" style=\"padding-top:var(--wp--preset--spacing--30);padding-right:var(--wp--preset--spacing--30);padding-bottom:var(--wp--preset--spacing--30);padding-left:var(--wp--preset--spacing--30);font-size:18px\">\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Las cr\u00f3nicas de la villa de Itagua\u00ed dicen que en tiempos remotos hab\u00eda vivido ah\u00ed un cierto m\u00e9dico, el doctor Sim\u00e3o Bacamarte, hijo de la nobleza terrateniente y el m\u00e1s importante de los m\u00e9dicos de Brasil, de Portugal y de las Espa\u00f1as. Hab\u00eda estudiado en Co\u00edmbra y Padua. A los treinta y cuatro a\u00f1os regres\u00f3 a Brasil, ya que el rey no pudo lograr que \u00e9l se quedara en Co\u00edmbra, dirigiendo la universidad, o en Lisboa, resolviendo los asuntos de la monarqu\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014La ciencia \u2014le dijo \u00e9l a Su Majestad\u2014 es mi \u00fanico empleo; Itagua\u00ed es mi universo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dicho esto, se estableci\u00f3 en Itagua\u00ed y se entreg\u00f3 en cuerpo y alma al estudio de la ciencia, alternando las curas con las lecturas y demostrando los teoremas con cataplasmas. A los cuarenta a\u00f1os se cas\u00f3 con do\u00f1a Evarista da Costa e Mascarenhas, se\u00f1ora de veinticinco a\u00f1os, viuda de un juez de fuera y no bonita ni simp\u00e1tica. Uno de sus t\u00edos, cazador de pacas ante el Eterno, y no menos franco, se sorprendi\u00f3 de semejante elecci\u00f3n y se lo dijo. Sim\u00e3o Bacamarte le explic\u00f3 que do\u00f1a Evarista reun\u00eda condiciones fisiol\u00f3gicas y anat\u00f3micas de primera, diger\u00eda con facilidad, dorm\u00eda regularmente, ten\u00eda buen pulso y excelente vista; estaba as\u00ed apta para darle hijos robustos, sanos e inteligentes. Si aparte de esos dotes \u2014los \u00fanicos dignos de la preocupaci\u00f3n de un sabio\u2014 do\u00f1a Evarista ten\u00eda las facciones mal dispuestas, en lugar de lamentarlo, se lo agradec\u00eda a Dios, pues as\u00ed no corr\u00eda el riesgo de descuidar los intereses de la ciencia en la contemplaci\u00f3n exclusiva, minuciosa y vulgar de su c\u00f3nyuge.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Do\u00f1a Evarista quebrant\u00f3 las esperanzas del doctor Bacamarte, no le dio hijos robustos ni enclenques. La \u00edndole natural de la ciencia es la longanimidad; nuestro m\u00e9dico esper\u00f3 tres a\u00f1os, despu\u00e9s cuatro, despu\u00e9s cinco. Al cabo de ese tiempo, hizo un estudio profundo de la materia, reley\u00f3 a todos los escritores \u00e1rabes e incluso a otros, que hab\u00eda tra\u00eddo a Itagua\u00ed, envi\u00f3 consultas a las universidades italianas y alemanas, y acab\u00f3 aconsej\u00e1ndole a su mujer un r\u00e9gimen alimenticio especial. La ilustre dama, nutrida exclusivamente con la bella carne de puerco de Itagua\u00ed, no atendi\u00f3 a las amonestaciones de su esposo; y a su resistencia \u2014explicable, pero incalificable\u2014 le debemos la total extinci\u00f3n de la dinast\u00eda de los Bacamarte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero la ciencia tiene el inefable don de curar todas las penas; nuestro m\u00e9dico se sumergi\u00f3 enteramente en el estudio y en la pr\u00e1ctica de la medicina. Fue entonces que uno de los rincones de esta le llam\u00f3 especialmente la atenci\u00f3n \u2014el rinc\u00f3n ps\u00edquico, la cuidadosa investigaci\u00f3n sobre la patolog\u00eda cerebral. No hab\u00eda en la colonia, ni siquiera en el reino, una sola autoridad en semejante materia, apenas explorada, o casi inexplorada. Sim\u00e3o Bacamarte comprendi\u00f3 que la ciencia lusitana, y particularmente la brasile\u00f1a, pod\u00eda llegar a cubrirse de \u00ablaureles inmarcesibles\u00bb \u2014expresi\u00f3n usada por \u00e9l mismo, pero en un \u00e9xtasis de intimidad dom\u00e9stica; exteriormente era modesto, como es propio de los eruditos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014La salud del alma \u2014bram\u00f3 \u00e9l\u2014 es la ocupaci\u00f3n m\u00e1s digna de un m\u00e9dico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014De un verdadero m\u00e9dico \u2014enmend\u00f3 Crispim Soares, boticario del pueblo, y uno de sus amigos y comensales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los ediles de Itagua\u00ed, entre otros pecados de los que son acusados por los cronistas, ten\u00edan el de no hacer caso de los dementes. As\u00ed pues, cada loco furioso era trancado en una alcoba, en su propia casa, y no era curado, sino descurado, hasta que la muerte ven\u00eda a arrebatarle el beneficio de la vida; los mansos andaban a sus anchas por la calle. Sim\u00e3o Bacamarte decidi\u00f3, desde ese momento, reformar tan mala costumbre; pidi\u00f3 permiso a la municipalidad para alojar y tratar en el edificio que iba a construir a todos los locos de Itagua\u00ed, y de las dem\u00e1s villas y ciudades, mediante un estipendio, que la municipalidad le dar\u00eda cuando la familia del enfermo no lo pudiera hacer. La propuesta despert\u00f3 la curiosidad de toda la villa y afront\u00f3 una gran resistencia, tan cierto es que dif\u00edcilmente se desarraigan h\u00e1bitos absurdos, o incluso malos. La idea de meter a los locos a la misma casa, viviendo juntos, pareci\u00f3 por s\u00ed sola un s\u00edntoma de demencia, y no falt\u00f3 quien se lo insinuara a la propia mujer del m\u00e9dico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Mire, do\u00f1a Evarista \u2014le dijo el Padre Lopes, vicario del lugar\u2014 vea si logra que su marido vaya a dar un paseo a R\u00edo de Janeiro. Eso de estudiar siempre, siempre, no es bueno, altera el juicio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Do\u00f1a Evarista qued\u00f3 aterrada. Fue al encuentro de su marido, le dijo \u00abque ten\u00eda antojos\u00bb, uno, principalmente, el de llegar a R\u00edo de Janeiro y comer todo lo que a \u00e9l le pareciera apropiado para el logro de cierto fin. Pero aquel gran hombre, con la rara sagacidad que lo distingu\u00eda, penetr\u00f3 en la intenci\u00f3n de su esposa y le replic\u00f3 sonriendo que no tuviera miedo. Luego fue a la municipalidad, donde los ediles debat\u00edan la propuesta, y la defendi\u00f3 con tanta elocuencia que la mayor\u00eda decidi\u00f3 autorizar lo que hab\u00eda pedido, aprobando, al mismo tiempo, un impuesto destinado a subsidiar el tratamiento, alojamiento y manutenci\u00f3n de los locos pobres. La causa del impuesto no fue f\u00e1cil de encontrar; ya todo estaba tributado en Itagua\u00ed. Despu\u00e9s de largos estudios, se bas\u00f3 en permitir el uso de dos penachos en los caballos de los entierros. Quien quisiera emplumar los caballos de una carroza funeraria, pagar\u00eda dos tostones a la municipalidad, repiti\u00e9ndose esta cuant\u00eda tantas veces cuantas fueran las horas transcurridas desde el fallecimiento hasta la \u00faltima bendici\u00f3n en la sepultura. El escribano se perdi\u00f3 en los c\u00e1lculos aritm\u00e9ticos de la ganancia posible de la nueva taza; y uno de los ediles, que no cre\u00eda en la iniciativa del m\u00e9dico, pidi\u00f3 que se relevara al escribano de un trabajo in\u00fatil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Los c\u00e1lculos no son precisos \u2014dijo \u00e9l\u2014 porque el doctor Bacamarte no organiza nada. \u00bfQui\u00e9n ha visto que ya haya metido a todos los locos dentro de la misma casa?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se equivocaba el digno magistrado; el m\u00e9dico organiz\u00f3 todo. Una vez concedido el permiso, comenz\u00f3 inmediatamente a construir la casa. Era en la calle Nova, la m\u00e1s bella calle de Itagua\u00ed en aquellos tiempos; ten\u00eda cincuenta ventanas en cada lado, un patio en el centro y numerosos cuartos para los hu\u00e9spedes. Como era un gran arabista, encontr\u00f3 en el Cor\u00e1n que Mahoma declara venerables a los locos, considerando que Al\u00e1 les quita el juicio para que no pequen. La idea le pareci\u00f3 bonita y profunda, y \u00e9l la hizo grabar en la fachada de la casa; pero, como le ten\u00eda miedo al vicario y, por lo tanto, al obispo, le atribuy\u00f3 el pensamiento a Benedicto VIII, gan\u00e1ndose con ese fraude, encima religioso, que el Padre Lopes le contara, al desayuno, la vida de aquel pont\u00edfice eminente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Casa Verde fue el nombre dado al asilo, por alusi\u00f3n al color de las ventanas, que por primera vez aparec\u00edan verdes en Itagua\u00ed. Se inaugur\u00f3 con inmensa pompa; de todas las villas y pueblos pr\u00f3ximos, y hasta remotos, y de la misma ciudad de R\u00edo de Janeiro, corri\u00f3 la gente para asistir a las ceremonias, que duraron siete d\u00edas. Muchos dementes ya estaban alojados; y los parientes tuvieron la oportunidad de ver el cari\u00f1o paternal y la caridad cristiana con la que ellos iban a ser tratados. Do\u00f1a Evarista, content\u00edsima con la gloria de su marido, se hab\u00eda vestido con lujo, se cubri\u00f3 de joyas, flores y sedas. Ella fue una verdadera reina por aquellos d\u00edas memorables; nadie dej\u00f3 de ir a visitarla dos y tres veces, a pesar de las costumbres hogare\u00f1as y recatadas del siglo, y no solo la trataban con cortes\u00eda, sino tambi\u00e9n la elogiaban; puesto que \u2014y este hecho es un testimonio altamente honroso para la sociedad de aquellos tiempos\u2014 puesto que ve\u00edan en ella a la feliz esposa de un gran esp\u00edritu, de un var\u00f3n ilustre, y, si le ten\u00edan envidia, era la santa y noble envidia de los admiradores. Al cabo de siete d\u00edas, terminaron las fiestas p\u00fablicas; Itagua\u00ed ten\u00eda finalmente una casa de orates.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained\">\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-ast-global-color-5-color has-alpha-channel-opacity has-ast-global-color-5-background-color has-background\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Ap\u00f3yanos<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adquiera la versi\u00f3n original impresa o digital de <em>El alienista<\/em> de Machado de Assis, traducida por Pablo Alejos Flores. 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