{"id":1657,"date":"2026-07-21T09:22:20","date_gmt":"2026-07-21T14:22:20","guid":{"rendered":"https:\/\/aflorebooks.com\/?post_type=digital-library&#038;p=1657"},"modified":"2026-07-21T09:22:21","modified_gmt":"2026-07-21T14:22:21","slug":"capitulo-2","status":"publish","type":"digital-library","link":"https:\/\/aflorebooks.com\/es\/digital-library\/el-alienista\/capitulo-2\/","title":{"rendered":"Cap\u00edtulo 2: Torrente de locos"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-group alignwide has-ast-global-color-5-color has-text-color has-link-color wp-elements-16083cb54f096db210a623eb34a15094 is-horizontal is-content-justification-center is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-d2bdd8ba wp-block-group-is-layout-flex\" style=\"margin-top:0;margin-bottom:var(--wp--preset--spacing--50);padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:var(--wp--preset--spacing--50);padding-left:0;font-size:15px\"><div class=\"wp-block-post-time-to-read\">5\u20138 minutes<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-post-time-to-read\">1.203 words<\/div><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group is-layout-constrained wp-container-core-group-is-layout-b0cb743f wp-block-group-is-layout-constrained\" style=\"padding-top:var(--wp--preset--spacing--30);padding-right:var(--wp--preset--spacing--30);padding-bottom:var(--wp--preset--spacing--30);padding-left:var(--wp--preset--spacing--30);font-size:18px\">\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Tres d\u00edas despu\u00e9s, en una expansi\u00f3n \u00edntima con el boticario Crispim Soares, desvend\u00f3 el alienista el misterio de su coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014La caridad, se\u00f1or Soares, se encuentra, desde luego, en mi procedimiento, pero est\u00e1 como condimento, como la sal de las cosas, que es as\u00ed como interpreto el dicho de San Pablo a los corintios: \u00abSi yo llegase a conocer todo cuanto se pueda saber, y me faltase caridad, no ser\u00eda nada\u00bb. Lo principal en esta obra m\u00eda de la Casa Verde es estudiar profundamente la locura, sus diversos grados, clasificar sus casos, descubrir, en fin, la causa del fen\u00f3meno y su remedio universal. Este es el misterio de mi coraz\u00f3n. Creo que con esto brindo un buen servicio a la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Un excelente servicio \u2014corrigi\u00f3 el boticario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Sin este asilo \u2014continu\u00f3 el alienista\u2014 poco podr\u00eda hacer; pero \u00e9l me da un campo mucho m\u00e1s grande para mis estudios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Mucho m\u00e1s grande \u2014a\u00f1adi\u00f3 el otro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y ten\u00edan raz\u00f3n. De todas las villas y aldeas vecinas aflu\u00edan locos a la Casa Verde. Eran furiosos, eran mansos, eran monomaniacos, era toda la familia de los desheredados del esp\u00edritu. Al cabo de cuatro meses, la Casa Verde era un pueblo. No bastaron los primeros cuartos; se mand\u00f3 anexar una galer\u00eda de treinta y siete m\u00e1s. El Padre Lopes confes\u00f3 que no hab\u00eda imaginado la existencia de tantos locos en el mundo, y menos a\u00fan lo inexplicable de algunos casos. Uno, por ejemplo, un joven tosco y r\u00fastico, que todos los d\u00edas, despu\u00e9s del desayuno, daba un discurso acad\u00e9mico sin grandes cambios, ornado de tropos, de ant\u00edtesis, de ap\u00f3strofes, con sus bordados de griego y lat\u00edn, y sus borlas de C\u00edcero, Apuleyo y Tertuliano. El vicario no quer\u00eda acabar crey\u00e9ndolo. \u00a1Qu\u00e9! \u00a1Un joven que \u00e9l hab\u00eda visto, tres meses antes, jugando a la pelota en la calle!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No digo que no \u2014le respond\u00eda el alienista\u2014; pero la verdad es lo que Vuestra Reverend\u00edsima est\u00e1 viendo. Esto pasa todos los d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014En mi opini\u00f3n \u2014respondi\u00f3 el vicario\u2014, esto solo se puede explicar por la confusi\u00f3n de las lenguas en la torre de Babel, seg\u00fan nos cuenta la Escritura; probablemente, ya que se confundieron antiguamente las lenguas, sea f\u00e1cil revertirlas ahora, siempre y cuando la raz\u00f3n no trabaje&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Esa puede ser, en efecto, la explicaci\u00f3n divina del fen\u00f3meno \u2014concord\u00f3 el alienista, despu\u00e9s de reflexionar un instante\u2014, pero no es imposible que haya tambi\u00e9n alguna raz\u00f3n humana y puramente cient\u00edfica, y eso trato de&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Que as\u00ed sea, lo espero con ansias. \u00a1En serio!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los locos por amor eran tres o cuatro, pero solo dos espantaban por lo curioso de su delirio. El primero, que se apellidaba Falc\u00e3o, joven de veinticinco a\u00f1os, se consideraba estrella del alba, abr\u00eda los brazos y estiraba las piernas, para darles cierta forma de rayos, y se quedaba as\u00ed por horas olvidadas, preguntando si el sol ya hab\u00eda salido para que \u00e9l se retraiga. El otro andaba siempre, siempre, siempre, alrededor de las salas o del patio, a lo largo de los corredores, en busca del fin del mundo. Era un desdichado, a quien su mujer lo dej\u00f3 por ir tras un petimetre. Ni bien hab\u00eda descubierto la fuga, se arm\u00f3 con un trabuco y sigui\u00f3 sus rastros; los encontr\u00f3 dos horas despu\u00e9s, al pie de una laguna, los mat\u00f3 a ambos con los m\u00e1s grandes primores de crueldad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los celos se mitigaron, pero el vengador estaba loco. Y entonces brotaron aquellas ansias de ir al fin del mundo para cazar a los fugitivos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La man\u00eda de las grandezas ten\u00eda ejemplares notables. El m\u00e1s notable era un pobre diablo, hijo de un ropavejero, que le narraba a las paredes (porque no miraba nunca a ninguna persona) toda su genealog\u00eda, que era esta:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Dios engendr\u00f3 un huevo, el huevo engendr\u00f3 la espada, la espada engendr\u00f3 a David, David engendr\u00f3 la p\u00farpura, la p\u00farpura engendr\u00f3 al duque, el duque engendr\u00f3 al marqu\u00e9s, el marqu\u00e9s engendr\u00f3 al conde, el cual soy yo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se daba un manotazo en la frente, chascaba una vez los dedos y repet\u00eda cinco, seis veces seguidas:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Dios engendr\u00f3 un huevo, el huevo, etc.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro de la misma especie era un escribano, que se vend\u00eda por mayordomo del rey; otro era un boyero de Minas Gerais, cuya man\u00eda era distribuir manadas de bueyes a todo el mundo, daba trescientas cabezas a uno, seiscientas a otro, mil doscientas a otro, y no acababa nunca. No hablo de los casos de monoman\u00eda religiosa; apenas citar\u00e9 a un sujeto que, llam\u00e1ndose Juan de Dios, dec\u00eda ahora ser el dios Juan, y le promet\u00eda el reino de los cielos a quien lo adorara, y las penas del infierno al resto; y luego, el licenciado Garc\u00eda, que no dec\u00eda nada porque imaginaba que el d\u00eda en que llegara a proferir una sola palabra, todas las estrellas se despegar\u00edan del cielo y abrasar\u00edan la tierra; tal era el poder que hab\u00eda recibido de Dios. As\u00ed lo escrib\u00eda \u00e9l en el papel que el alienista le mandaba dar, menos por caridad que por inter\u00e9s cient\u00edfico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pues, en verdad, la paciencia del alienista era a\u00fan m\u00e1s extraordinaria que todas las man\u00edas alojadas en la Casa Verde; era nada menos que asombrosa. Sim\u00e3o Bacamarte comenz\u00f3 por organizar un personal administrativo; y aceptando esa idea del boticario Crispim Soares, le acept\u00f3 tambi\u00e9n dos sobrinos, a quienes les asign\u00f3 la ejecuci\u00f3n de un reglamento que les dio, aprobado por la municipalidad, sobre la distribuci\u00f3n de la comida y de la ropa, y as\u00ed tambi\u00e9n sobre la contabilidad, etc. Era lo mejor que pod\u00eda hacer, para solamente encargarse de su oficio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014La Casa Verde \u2014le dijo \u00e9l al vicario\u2014 es ahora una especie de mundo en el que coexisten el gobierno secular y el gobierno <em>espiritual<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y el padre Lopes se re\u00eda de este devoto juego de palabras y a\u00f1ad\u00eda \u2014con el \u00fanico fin de decir tambi\u00e9n un chiste:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014D\u00e9jelo as\u00ed, d\u00e9jelo as\u00ed, que he de acusarlo con el papa. Una vez absuelto de la administraci\u00f3n, el alienista procedi\u00f3 a realizar una vasta clasificaci\u00f3n de sus enfermos. Los dividi\u00f3, primeramente, en dos clases principales: los furiosos y los mansos; de ah\u00ed pas\u00f3 a las subclases, monoman\u00edas, delirios, alucinaciones diversas. Hecho esto, comenz\u00f3 un estudio perseverante y continuo; analizaba los h\u00e1bitos de cada loco, las horas de acceso, las antipat\u00edas, las simpat\u00edas, las palabras, los gestos, las tendencias; indagaba sobre la vida de los enfermos, profesi\u00f3n, costumbres, circunstancias de la revelaci\u00f3n patol\u00f3gica, accidentes de la infancia y de la juventud, enfermedades de otra especie, antecedentes en la familia, todo un interrogatorio, en fin, como no lo har\u00eda ni el m\u00e1s atildado corregidor. Y cada d\u00eda registraba una observaci\u00f3n nueva, un descubrimiento interesante, un fen\u00f3meno extraordinario. Al mismo tiempo, estudiaba el mejor r\u00e9gimen alimenticio, las sustancias medicamentosas, los medios curativos y los medios paliativos, no solo los que proven\u00edan de sus amados \u00e1rabes, como los que \u00e9l mismo hab\u00eda descubierto, a fuerza de sagacidad y paciencia. Vaya, todo ese trabajo consum\u00eda la mejor y la mayor parte de su tiempo. Apenas dorm\u00eda y apenas com\u00eda; y hasta cuando com\u00eda, era como si estuviera trabajando, porque, bien consultaba un texto antiguo, bien discurr\u00eda sobre una cuesti\u00f3n, y muchas veces pasaba todo el almuerzo sin decirle ni una sola palabra a do\u00f1a Evarista.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained\">\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-ast-global-color-5-color has-alpha-channel-opacity has-ast-global-color-5-background-color has-background\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Ap\u00f3yanos<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adquiera la versi\u00f3n original impresa o digital de <em>El alienista<\/em> de Machado de Assis, traducida por Pablo Alejos Flores. Disponible en Amazon a trav\u00e9s de <a href=\"https:\/\/a.co\/d\/0iErZfxL\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><strong>este enlace<\/strong><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/a.co\/d\/0iErZfxL\" target=\"_blank\" rel=\" noreferrer noopener\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/aflorebooks.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/El-alienista-de-Machado-de-Assis-Cubierta-Aflore-Libros-traduccion-de-Pablo-Alejos-Flores-1024x1024.webp\" alt=\"El alienista de Machado de Assis - Cubierta - Aflore Libros - traducci\u00f3n de Pablo Alejos Flores\" class=\"wp-image-1645\" srcset=\"https:\/\/aflorebooks.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/El-alienista-de-Machado-de-Assis-Cubierta-Aflore-Libros-traduccion-de-Pablo-Alejos-Flores-1024x1024.webp 1024w, 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