{"id":1670,"date":"2026-07-21T17:50:42","date_gmt":"2026-07-21T22:50:42","guid":{"rendered":"https:\/\/aflorebooks.com\/?post_type=digital-library&#038;p=1670"},"modified":"2026-07-22T10:02:01","modified_gmt":"2026-07-22T15:02:01","slug":"capitulo-3","status":"publish","type":"digital-library","link":"https:\/\/aflorebooks.com\/es\/digital-library\/el-alienista\/capitulo-3\/","title":{"rendered":"Cap\u00edtulo 3: \u00a1Dios sabe lo que hace!"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-group alignwide has-ast-global-color-5-color has-text-color has-link-color wp-elements-16083cb54f096db210a623eb34a15094 is-horizontal is-content-justification-center is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-d2bdd8ba wp-block-group-is-layout-flex\" style=\"margin-top:0;margin-bottom:var(--wp--preset--spacing--50);padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:var(--wp--preset--spacing--50);padding-left:0;font-size:15px\"><div class=\"wp-block-post-time-to-read\">4\u20136 minutes<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-post-time-to-read\">880 words<\/div><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group is-layout-constrained wp-container-core-group-is-layout-b0cb743f wp-block-group-is-layout-constrained\" style=\"padding-top:var(--wp--preset--spacing--30);padding-right:var(--wp--preset--spacing--30);padding-bottom:var(--wp--preset--spacing--30);padding-left:var(--wp--preset--spacing--30);font-size:18px\">\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">La ilustre dama, al cabo de dos meses, se sinti\u00f3 la m\u00e1s desdichada de las mujeres; cay\u00f3 en profunda melancol\u00eda, qued\u00f3 amarilla, flaca, com\u00eda poco y suspiraba por todas partes. No osaba quejarse ni reprocharle nada, porque lo respetaba como su marido y se\u00f1or, pero padec\u00eda callada y se marchitaba con notoriedad. Un d\u00eda, al almuerzo, como su marido le hab\u00eda preguntado qu\u00e9 era lo que ten\u00eda, respondi\u00f3 tristemente que nada; despu\u00e9s se atrevi\u00f3 un poco y tuvo la capacidad de decir que se consideraba tan viuda como antes. Y a\u00f1adi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Qui\u00e9n dir\u00eda nunca que media docena de lun\u00e1ticos&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No acab\u00f3 la frase; mejor dicho, la acab\u00f3 levantando sus ojos al techo \u2014sus ojos, que eran su facci\u00f3n m\u00e1s insinuante\u2014 oscuros, grandes, ba\u00f1ados en una luz h\u00fameda, como los de la aurora. En cuanto al gesto, era el mismo que hab\u00eda empleado el d\u00eda en que Sim\u00e3o Bacamarte la pidi\u00f3 en matrimonio. No dicen las cr\u00f3nicas si do\u00f1a Evarista blandi\u00f3 aquella arma con la perversa intenci\u00f3n de degollar de una vez a la ciencia o, por lo menos, cercenarle las manos; pero la conjetura es veros\u00edmil. En todo caso, el alienista no le atribuy\u00f3 otro prop\u00f3sito. Y no se irrit\u00f3 el gran hombre, ni siquiera qued\u00f3 consternado. El metal de sus ojos no dej\u00f3 de ser el mismo metal, duro, liso, eterno, ni la menor arruga lleg\u00f3 a quebrar la superficie de su frente quieta como el agua de Botafogo. Tal vez una sonrisa le descerr\u00f3 los labios, por entre los cuales se filtr\u00f3 esta palabra suave como el ung\u00fcento del Cantar:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Consiento que vayas a dar un paseo a R\u00edo de Janeiro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Do\u00f1a Evarista sinti\u00f3 que le faltaba el suelo debajo de los pies. Nunca de los nuncas hab\u00eda estado en R\u00edo de Janeiro, que aunque no era siquiera una p\u00e1lida sombra de lo que es hoy, todav\u00eda era algo m\u00e1s que Itagua\u00ed. Ver R\u00edo de Janeiro, para ella, equival\u00eda al sue\u00f1o del hebreo cautivo. Ahora, principalmente, que el marido se hab\u00eda asentado, de una vez para siempre, en aquel pueblo en el interior, ahora es que ella hab\u00eda perdido las \u00faltimas esperanzas de respirar los aires de aquella buena ciudad; y justamente ahora es que \u00e9l la invitaba a cumplir sus deseos de ni\u00f1a y joven. Do\u00f1a Evarista no pudo disimular el gusto de semejante propuesta. Sim\u00e3o Bacamarte le sujet\u00f3 la mano y sonri\u00f3 \u2014una sonrisa un tanto filos\u00f3fica, adem\u00e1s de conyugal, en que parec\u00eda traducirse este pensamiento: \u00abNo existe un remedio infalible para los dolores del alma; esta se\u00f1ora se marchita porque le parece que no la amo; le entrego R\u00edo de Janeiro, y se consuela\u00bb. Y como era un hombre estudioso tom\u00f3 nota de esa observaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero un dardo atraves\u00f3 el coraz\u00f3n de do\u00f1a Evarista. Sin embargo, se contuvo; se limit\u00f3 a decirle al marido que, si \u00e9l no iba, ella tampoco ir\u00eda, porque no deseaba verse en la necesidad de andar solita por las calles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Ir\u00e1s con tu t\u00eda \u2014replic\u00f3 el alienista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">N\u00f3tese que do\u00f1a Evarista justamente hab\u00eda pensado en eso; pero no hab\u00eda querido pedirlo ni insinuarlo, en primer lugar, porque ser\u00eda imponerle grandes gastos a su marido, en segundo lugar, porque era mejor, m\u00e1s met\u00f3dico y racional que la propuesta viniera de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Oh! \u00a1Pero el dinero que ser\u00e1 necesario gastar! \u2014suspir\u00f3 do\u00f1a Evarista sin convicci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfQu\u00e9 importa? Hemos ganado mucho \u2014dijo el marido\u2014. Justo ayer el contador me mostr\u00f3 las cuentas. \u00bfQuieres ver?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y la llev\u00f3 hacia los libros. Do\u00f1a Evarista qued\u00f3 deslumbrada. Era una v\u00eda l\u00e1ctea de cifras. Y despu\u00e9s la llev\u00f3 a las arcas, donde estaba el dinero. \u00a1Dios! Eran montes de oro, eran mil cruzados sobre mil cruzados, doblones sobre doblones; era la opulencia. Mientras ella se com\u00eda el oro con sus ojos oscuros, el alienista la observaba, y le dec\u00eda al o\u00eddo con la m\u00e1s p\u00e9rfida de las alusiones:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Qui\u00e9n dir\u00eda que media docena de lun\u00e1ticos&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Do\u00f1a Evarista comprendi\u00f3, sonri\u00f3 y respondi\u00f3 con mucha resignaci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Dios sabe lo que hace!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tres meses despu\u00e9s, se efectuaba la jornada. Do\u00f1a Evarista, la t\u00eda, la mujer del boticario, un sobrino de este, un padre que el alienista hab\u00eda conocido en Lisboa y que por casualidad se encontraba en Itagua\u00ed, cinco o seis pajes, cuatro mucamas, tal fue la comitiva que el pueblo vio salir de ah\u00ed cierta ma\u00f1ana del mes de mayo. Las despedidas fueron tristes para todos, menos para el alienista. Si bien las l\u00e1grimas de do\u00f1a Evarista eran abundantes y sinceras, no llegaban a conmoverlo. Hombre de ciencia, y solo de ciencia, nada lo consternaba fuera de la ciencia; y si alguna cosa le preocupaba en aquella ocasi\u00f3n, si \u00e9l dejaba correr por la multitud una mirada inquieta y policial, no era otra cosa m\u00e1s que la idea de que alg\u00fan demente pod\u00eda encontrarse ah\u00ed mezclado con la gente de juicio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Adi\u00f3s! \u2014sollozaron en fin las damas y el boticario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y parti\u00f3 la comitiva. Crispim Soares, al volver a casa, tra\u00eda puestos los ojos entre las dos orejas de la bestia ruana en que ven\u00eda montado; Sim\u00e3o Bacamarte fijaba los suyos en el horizonte de enfrente, dejando al caballo bajo la responsabilidad del regreso. \u00a1Viva imagen del genio y del vulgo! Uno observa el presente, con todas sus l\u00e1grimas y a\u00f1oranzas, otro contempla el futuro con todas sus auroras.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained\">\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-ast-global-color-5-color has-alpha-channel-opacity has-ast-global-color-5-background-color has-background\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Ap\u00f3yanos<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adquiera la versi\u00f3n original impresa o digital de <em>El alienista<\/em> de Machado de Assis, traducida por Pablo Alejos Flores. Disponible en Amazon a trav\u00e9s de <a href=\"https:\/\/a.co\/d\/0iErZfxL\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><strong>este enlace<\/strong><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/a.co\/d\/0iErZfxL\" target=\"_blank\" rel=\" noreferrer noopener\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/aflorebooks.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/El-alienista-de-Machado-de-Assis-Cubierta-Aflore-Libros-traduccion-de-Pablo-Alejos-Flores-1024x1024.webp\" alt=\"El alienista de Machado de Assis - Cubierta - Aflore Libros - traducci\u00f3n de Pablo Alejos Flores\" class=\"wp-image-1645\" srcset=\"https:\/\/aflorebooks.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/El-alienista-de-Machado-de-Assis-Cubierta-Aflore-Libros-traduccion-de-Pablo-Alejos-Flores-1024x1024.webp 1024w, 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