{"id":1679,"date":"2026-07-22T10:03:14","date_gmt":"2026-07-22T15:03:14","guid":{"rendered":"https:\/\/aflorebooks.com\/?post_type=digital-library&#038;p=1679"},"modified":"2026-07-22T10:03:15","modified_gmt":"2026-07-22T15:03:15","slug":"capitulo-5","status":"publish","type":"digital-library","link":"https:\/\/aflorebooks.com\/es\/digital-library\/el-alienista\/capitulo-5\/","title":{"rendered":"Cap\u00edtulo 5: El terror"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-group alignwide has-ast-global-color-5-color has-text-color has-link-color wp-elements-16083cb54f096db210a623eb34a15094 is-horizontal is-content-justification-center is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-d2bdd8ba wp-block-group-is-layout-flex\" style=\"margin-top:0;margin-bottom:var(--wp--preset--spacing--50);padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:var(--wp--preset--spacing--50);padding-left:0;font-size:15px\"><div class=\"wp-block-post-time-to-read\">16\u201324 minutes<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-post-time-to-read\">3.792 words<\/div><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group is-layout-constrained wp-container-core-group-is-layout-b0cb743f wp-block-group-is-layout-constrained\" style=\"padding-top:var(--wp--preset--spacing--30);padding-right:var(--wp--preset--spacing--30);padding-bottom:var(--wp--preset--spacing--30);padding-left:var(--wp--preset--spacing--30);font-size:18px\">\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Cuatro d\u00edas despu\u00e9s, la poblaci\u00f3n de Itagua\u00ed oy\u00f3 consternada la noticia de que un cierto hombre apellidado Costa hab\u00eda sido encerrado en la Casa Verde.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Imposible!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1C\u00f3mo que imposible! Fue encerrado hoy por la ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Pero, en verdad, \u00e9l no lo merec\u00eda&#8230; \u00a1Es el colmo! Despu\u00e9s de todo lo que \u00e9l hizo&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Costa era uno de los ciudadanos m\u00e1s estimados de Itagua\u00ed. Hab\u00eda heredado cuatrocientos mil cruzados de oro del rey don Jo\u00e3o V, cantidad de dinero que bastaba, seg\u00fan le declar\u00f3 su t\u00edo en el testamento, para vivir \u00abhasta el fin del mundo\u00bb. Ni bien recogi\u00f3 la herencia, como empez\u00f3 a dividirla en pr\u00e9stamos, sin intereses, mil cruzados a uno, dos mil a otro, trescientos a este, ochocientos a aquel, a tal punto que, al cabo de cinco a\u00f1os, estaba sin nada. Si la miseria hubiera llegado de golpe, el pasmo de Itagua\u00ed ser\u00eda enorme; pero lleg\u00f3 despacio; \u00e9l fue pasando de la opulencia a la abundancia, de la abundancia a la median\u00eda, de la median\u00eda a la pobreza, de la pobreza a la miseria, gradualmente. Al cabo de aquellos cinco a\u00f1os, personas que llevaban su sombrero al suelo luego de que \u00e9l se asomaba al fin de la calle, ahora le golpeaban en el hombro, con confianza, le tincaban la nariz, lo humillaban. Y Costa siempre llano, risue\u00f1o. Ni cuenta empezaba a darse de que los menos corteses eran justamente los que a\u00fan ten\u00edan la deuda pendiente; al contrario, parece que los agasajaba con mayor placer y la m\u00e1s sublime resignaci\u00f3n. Un d\u00eda, como uno de esos incurables deudores le hab\u00eda lanzado una insolencia, y \u00e9l se hab\u00eda re\u00eddo de ella, coment\u00f3 un hombre que no lo estimaba, con cierta perfidia: \u00abUsted soporta a ese sujeto para ver si \u00e9l le paga\u00bb. Costa no se detuvo ni un minuto, fue hacia el deudor y le perdon\u00f3 la deuda. \u00abNo me sorprende \u2014replic\u00f3 el hombre\u2014; Costa renunci\u00f3 a una estrella que est\u00e1 en el cielo\u00bb. Costa era perspicaz, comprendi\u00f3 que \u00e9l negaba todo el m\u00e9rito de la acci\u00f3n, atribuy\u00e9ndole la intenci\u00f3n de rechazar lo que no ven\u00edan a meterle al bolsillo. Era tambi\u00e9n pundonoroso e inventivo; dos horas despu\u00e9s, hall\u00f3 un medio de probar que no le correspond\u00eda tan gran estigma: agarr\u00f3 unos doblones y los mand\u00f3 de pr\u00e9stamo al deudor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Ahora espero que&#8230; \u2014pens\u00f3 \u00e9l sin concluir la frase.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este \u00faltimo rasgo de Costa persuadi\u00f3 a cr\u00e9dulos e incr\u00e9dulos; nadie m\u00e1s puso en duda las cualidades caballerescas de aquel digno ciudadano. Las necesidades m\u00e1s t\u00edmidas salieron a la calle, llegaron a golpetear su puerta, con sus pantuflas viejas, con sus capas remendadas. Un gusanillo, sin embargo, ro\u00eda el alma de Costa: era el concepto de la desestima. Pero justamente eso acab\u00f3; tres meses despu\u00e9s, el mismo deudor vendr\u00eda a pedirle unos ciento veinte cruzados con la promesa de devolv\u00e9rselos de ah\u00ed a dos d\u00edas; era lo que restaba de la gran herencia, pero era tambi\u00e9n una noble manera de vengar su honor: Costa prest\u00f3 el dinero de inmediato, sin demora, y sin intereses. Infelizmente no tuvo tiempo de ser pagado; cinco meses despu\u00e9s, era encerrado en la Casa Verde.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Imag\u00ednese la consternaci\u00f3n de Itagua\u00ed cuando se enter\u00f3 del caso. No se habl\u00f3 de otra cosa, se dec\u00eda que Costa hab\u00eda ensandecido a la hora del desayuno, otros que de madrugada; y se contaban los accesos, que eran furiosos, sombr\u00edos, terribles \u2013o mansos, y hasta graciosos, seg\u00fan las versiones. Mucha gente corri\u00f3 hacia la Casa Verde y encontr\u00f3 al pobre Costa, tranquilo, un poco pasmado, hablando con mucha clareza y preguntando por qu\u00e9 motivo lo hab\u00edan llevado ah\u00ed. Algunos se reunieron con el alienista. Bacamarte aprobaba esos sentimientos de estima y compasi\u00f3n, pero a\u00f1ad\u00eda que la ciencia era la ciencia, y que \u00e9l no pod\u00eda dejar en la calle a un mentecato. La \u00faltima persona que intercedi\u00f3 por \u00e9l (porque despu\u00e9s de lo que voy a contar nadie m\u00e1s se atrevi\u00f3 a hablar con el terrible m\u00e9dico) fue una pobre se\u00f1ora, prima de Costa. El alienista le dijo confidencialmente que ese digno hombre no estaba en el perfecto equilibrio de las facultades mentales, considerando el modo en que hab\u00eda despilfarrado su patrimonio que&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Eso no! \u00a1Eso no! \u2014interrumpi\u00f3 la buena se\u00f1ora con energ\u00eda\u2014. Si \u00e9l gast\u00f3 tan deprisa lo que recibi\u00f3, la culpa no es de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfNo?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No, se\u00f1or. D\u00e9jeme que le diga c\u00f3mo pas\u00f3. Mi t\u00edo difunto no era mal hombre; pero cuando estaba furioso era capaz de ni siquiera quitarse el sombrero ante el Sant\u00edsimo. Mire, un d\u00eda, poco tiempo antes de morir, descubri\u00f3 que un esclavo le hab\u00eda robado un buey; imagine c\u00f3mo se qued\u00f3. Su cara era un piment\u00f3n; todo su ser temblaba, su boca espumaba; lo recuerdo como si fuera hoy. Entonces un hombre feo, cabelludo, en mangas de camisa, se acerc\u00f3 a \u00e9l y pidi\u00f3 agua. Mi t\u00edo (\u00a1Dios interceda por su alma!) le respondi\u00f3 que se vaya a beber al r\u00edo o al infierno. El hombre lo mir\u00f3, abri\u00f3 la mano en aire de amenaza y lanz\u00f3 esta maldici\u00f3n: \u00ab\u00a1Todo su dinero no ha de durar m\u00e1s de siete a\u00f1os y un d\u00eda, tan cierto es esto como el <em>sello salom\u00f3nico<\/em>!\u00bb Y mostr\u00f3 el sello salom\u00f3nico que ten\u00eda grabado en el brazo. Fue esto, se\u00f1or m\u00edo, fue esta imprecaci\u00f3n de aquel maldito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bacamarte hab\u00eda espetado en la pobre se\u00f1ora un par de ojos agudos como pu\u00f1ales. Cuando ella acab\u00f3, le extendi\u00f3 la mano cort\u00e9smente, como si lo hiciera a la propia esposa del virrey, y la invit\u00f3 a ir a hablar con su primo. La miserable le crey\u00f3; \u00e9l la llev\u00f3 a la Casa Verde y la encerr\u00f3 en la galer\u00eda de los alucinados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La noticia de esta alevos\u00eda del ilustre Bacamarte lanz\u00f3 el terror al alma de la poblaci\u00f3n. Nadie quer\u00eda acabar creyendo que, sin motivo, sin enemistad, el alienista trancara en la Casa Verde a una se\u00f1ora perfectamente juiciosa, que no ten\u00eda otro crimen sino el de interceder por un infeliz. Se comentaba este caso en las esquinas, en las barber\u00edas; se arm\u00f3 toda una novela, el alienista otrora habr\u00eda cortejado a la prima de Costa, y esto habr\u00eda resultado en la indignaci\u00f3n de Costa y el desprecio de la prima. Y de ah\u00ed la venganza. Era claro. Pero la austeridad del alienista, la vida de estudios que \u00e9l llevaba, parec\u00edan desmentir tal hip\u00f3tesis. \u00a1Habladur\u00edas! Todo aquello era naturalmente la capa del villano. Y uno de los m\u00e1s cr\u00e9dulos lleg\u00f3 a murmurar que sab\u00eda de otras cosas, no las dec\u00eda, por no tener certeza plena, pero sab\u00eda, casi que pod\u00eda jurarlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Usted, que es muy cercano a \u00e9l, \u00bfno podr\u00eda decirnos qu\u00e9 est\u00e1 pasando, qu\u00e9 pas\u00f3, qu\u00e9 motivo&#8230;?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Crispim Soares se derret\u00eda por completo. Ese interrogatorio de la gente inquieta y curiosa, de los amigos at\u00f3nitos, era para \u00e9l una consagraci\u00f3n p\u00fablica. No hab\u00eda duda; todo el pueblo finalmente sab\u00eda que el confidente del alienista era \u00e9l, Crispim, el boticario, el colaborador del gran hombre y de las grandes cosas; por eso mismo corr\u00edan hacia la botica. Todo eso dec\u00eda la caraza jocosa y la risa discreta del boticario, la risa y el silencio, porque \u00e9l no respond\u00eda nada; uno, dos, tres monos\u00edlabos, cuanto mucho, sueltos, secos, ocultos en su fiel sonrisa, constante y diminuta, llena de misterios cient\u00edficos, que \u00e9l no pod\u00eda, sin deslustre ni peligro, revelar a ninguna persona humana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Algo est\u00e1 pasando \u2014pensaban los m\u00e1s desconfiados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno de esos se limit\u00f3 a pensarlo, encogi\u00f3 los hombros y se retir\u00f3. Ten\u00eda asuntos personales. Acababa de construir una casa suntuosa. Solo la casa bastaba para detener y llamar la atenci\u00f3n de toda la gente; pero hab\u00eda m\u00e1s \u2014los muebles, que \u00e9l hab\u00eda mandado traer de Hungr\u00eda y de Holanda, seg\u00fan contaba, y que se pod\u00edan ver desde afuera, porque las ventanas viv\u00edan abiertas\u2014 y el jard\u00edn, que era una obra maestra de arte y de gusto. Ese hombre, que hab\u00eda enriquecido mediante la fabricaci\u00f3n de albardas, hab\u00eda tenido siempre el sue\u00f1o de una casa magn\u00edfica, jard\u00edn pomposo, muebles extravagantes. No dej\u00f3 el negocio de las albardas, pero reposaba de \u00e9l en la contemplaci\u00f3n de su casa nueva, la primera de Itagua\u00ed, m\u00e1s grandiosa que la Casa Verde, m\u00e1s noble que la de la municipalidad. Entre la gente ilustre del pueblo hab\u00eda llanto y rechinar de dientes, cuando se pensaba, o se hablaba, o se elogiaba la casa del albardero \u2014\u00a1un simple albardero, Dios santo!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Ah\u00ed est\u00e1 \u00e9l boquiabierto \u2014dec\u00edan los transe\u00fantes, por la ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por la ma\u00f1ana, en efecto, era costumbre de Mateus quedarse tendido, en medio del jard\u00edn, con los ojos puestos en su casa, apasionado, durante una larga hora, hasta que ven\u00edan a llamarlo para desayunar. Los vecinos, aunque lo saludaban con cierto respeto, se re\u00edan de \u00e9l a sus espaldas, lo cual era un deleite. Uno de esos lleg\u00f3 a decir que Mateus ser\u00eda mucho m\u00e1s ahorrador, y permanecer\u00eda riqu\u00edsimo, si fabricara las albardas para s\u00ed mismo; epigrama ininteligible, pero que hac\u00eda re\u00edr a carcajadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Ahora ah\u00ed est\u00e1 Mateus siendo contemplado \u2014dec\u00edan por la tarde.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La raz\u00f3n de este otro dicho era que, por la tarde, cuando las familias sal\u00edan de paseo (almorzaban temprano), Mateus sol\u00eda pararse frente a la ventana, bien en el centro, vistoso, sobre un fondo oscuro, con traje blanco, actitud se\u00f1orial, y as\u00ed se quedaba dos y tres horas hasta que anochec\u00eda por completo. Es posible creer que la intenci\u00f3n de Mateus era ser admirado y envidiado, puesto que \u00e9l no la confesaba a ninguna persona, ni al boticario, ni al padre Lopes \u2014sus grandes amigos. Y sin embargo, no fue otro el argumento del boticario cuando el alienista le dijo que el albardero tal vez padec\u00eda del amor a las piedras, man\u00eda que \u00e9l, Bacamarte, hab\u00eda descubierto y estudiaba desde hace alg\u00fan tiempo. Aquello de contemplar la casa&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No, se\u00f1or \u2014intervino vivamente Crispim Soares.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfNo?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Ha de perdonarme, pero tal vez no sepa que \u00e9l, por la ma\u00f1ana, examina la obra, no la admira; por la tarde, son los dem\u00e1s que lo admiran a \u00e9l y a la obra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y le cont\u00f3 las costumbres del albardero, de todas las tardes, desde temprano hasta el caer de la noche.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un gran placer cient\u00edfico ilumin\u00f3 los ojos de Sim\u00e3o Bacamarte. O \u00e9l no conoc\u00eda todas las costumbres del albardero, o nada m\u00e1s quiso, interrogando a Crispim, confirmar alguna noticia incierta o sospecha vaga. La explicaci\u00f3n lo satisfizo; pero como ten\u00eda las alegr\u00edas propias de un sabio, concentradas, nada vio el boticario que lo hiciera sospechar de una intenci\u00f3n siniestra. Al contrario, era de tarde, y el alienista le pidi\u00f3 el brazo para que vayan de paseo. \u00a1Dios! Era la primera vez que Sim\u00e3o Bacamarte conced\u00eda a su confidente tama\u00f1a honra; Crispim qued\u00f3 tr\u00e9mulo, atarantado, dijo que s\u00ed, que estaba listo. Entraron dos o tres personas de afuera, Crispim las mand\u00f3 mentalmente a todos los diablos; no solo atrasaban el paseo, sino tambi\u00e9n pod\u00eda suceder que Bacamarte eligiera a alguna de ellas para acompa\u00f1arlo y terminara despidi\u00e9ndose de \u00e9l. \u00a1Qu\u00e9 impaciencia! \u00a1Qu\u00e9 aflicci\u00f3n! En fin, salieron. El alienista guio en direcci\u00f3n a la casa del albardero, lo vio a la ventana, pas\u00f3 cinco, seis veces por delante, despacio, deteni\u00e9ndose, examinando las actitudes, la expresi\u00f3n del rostro. El pobre Mateus, ni bien not\u00f3 que era objeto de la curiosidad o admiraci\u00f3n del hombre m\u00e1s importante de Itagua\u00ed, realz\u00f3 su expresi\u00f3n, les dio otro relieve a sus actitudes. \u00a1Triste! \u00a1Triste! No hizo m\u00e1s que condenarse; al d\u00eda siguiente, fue encerrado en la Casa Verde.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014La Casa Verde es una c\u00e1rcel privada \u2014dijo un curandero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nunca una opini\u00f3n se contagi\u00f3 y propag\u00f3 tan r\u00e1pidamente. C\u00e1rcel privada: he aqu\u00ed lo que se repet\u00eda del norte al sur y del este al oeste de Itagua\u00ed \u2014por miedo, es verdad\u2014 porque durante la semana siguiente a la captura del pobre Mateus, veintitantas personas \u2014dos o tres de consideraci\u00f3n\u2014 fueron encerradas en la Casa Verde. El alienista dec\u00eda que solo eran admitidos los casos patol\u00f3gicos, pero poca gente le cre\u00eda. Continuaban las versiones populares. Venganza, codicia de dinero, castigo de Dios, monoman\u00eda del propio m\u00e9dico, plan secreto de R\u00edo de Janeiro con el fin de destruir en Itagua\u00ed cualquier semilla de prosperidad que llegara a brotar, arborecer, florecer, con deslustre y mengua de aquella ciudad, mil otras explicaciones, que no explicaban nada, tal era el producto diario de la imaginaci\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esto lleg\u00f3 de R\u00edo de Janeiro la esposa del alienista, su t\u00eda, la mujer de Crispim Soares y toda la dem\u00e1s comitiva \u2014o casi toda\u2014 que algunas semanas antes hab\u00eda partido de Itagua\u00ed. El alienista fue a recibirla, con el boticario, el padre Lopes, los ediles y varios otros magistrados. El momento en que do\u00f1a Evarista puso los ojos en la figura de su marido es considerado por los cronistas de aquellos tiempos como uno de los m\u00e1s sublimes de la historia moral de los hombres, y esto se debe al contraste de las dos naturalezas, ambas extremas, ambas ilustres. Do\u00f1a Evarista solt\u00f3 un grito, balbuce\u00f3 una palabra y se lanz\u00f3 hacia su c\u00f3nyuge, de una manera que no se puede mejor definir que compar\u00e1ndola a una mezcla de jaguar y t\u00f3rtola. En cambio, el ilustre Bacamarte; fr\u00edo como un diagn\u00f3stico, sin descomponer por un instante su rigidez cient\u00edfica, extendi\u00f3 sus brazos hacia la dama, que cay\u00f3 en ellos y desfalleci\u00f3. Corto incidente; al cabo de dos minutos do\u00f1a Evarista recib\u00eda los saludos de los amigos y el s\u00e9quito se pon\u00eda en marcha.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Do\u00f1a Evarista era la esperanza de Itagua\u00ed, se contaba con ella para aminorar la calamidad de la Casa Verde. Esa es la raz\u00f3n de las aclamaciones p\u00fablicas, la gran multitud que abarrotaba las calles, las banderolas, las flores y los tejidos de Damasco en las ventanas. Con el brazo apoyado en el del padre Lopes \u2014porque el eminente Bacamarte hab\u00eda confiado su mujer al vicario, y los acompa\u00f1aba a paso meditativo\u2014 do\u00f1a Evarista giraba la cabeza de un lado a otro, curiosa, inquieta, petulante. El vicario indagaba sobre R\u00edo de Janeiro, que \u00e9l no hab\u00eda visto desde el virreinato anterior; y do\u00f1a Evarista respond\u00eda entusiasmada que era la cosa m\u00e1s bella que pod\u00eda haber en el mundo. El Passeio P\u00fablico estaba acabado, un para\u00edso donde ella hab\u00eda ido muchas veces, y la calle de las Belas Noites, la fuente de las Cercetas&#8230; \u00a1Ah! \u00a1La fuente de las Cercetas! Eran realmente cercetas \u2014hechas de metal y expulsaban agua por la boca. Una cosa galant\u00edsima. El vicario dec\u00eda que s\u00ed, que R\u00edo de Janeiro deb\u00eda estar ahora mucho m\u00e1s bonito. \u00a1Si ya lo era en otros tiempos! No sorprende, era m\u00e1s grande que Itagua\u00ed y, adem\u00e1s, sede del gobierno&#8230; Pero no se puede decir que Itagua\u00ed era feo; ten\u00eda bellas casas, la casa de Mateus, la Casa Verde&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014A prop\u00f3sito de la Casa Verde \u2014dijo el padre Lopes desliz\u00e1ndose h\u00e1bilmente hacia el asunto del momento\u2014 usted llegar\u00e1 a encontrarla muy llena de gente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfS\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014As\u00ed es. Ah\u00ed est\u00e1 Mateus&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfEl albardero?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014As\u00ed es; est\u00e1 Costa, la prima de Costa, y Fulano, y Zutano, y&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfTodos ellos locos?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014O casi locos \u2014asinti\u00f3 el padre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfC\u00f3mo as\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El vicario encorv\u00f3 las comisuras de sus labios, como si no supiera nada o no quisiera decirlo todo; respuesta vaga, que no se puede repetir a otra persona porque no hubo enunciado alguno. Do\u00f1a Evarista hall\u00f3 realmente extraordinario que toda aquella gente ensandeciera; uno u otro, est\u00e1 bien; pero \u00bftodos? No obstante, le costaba dudar; el marido era un sabio, no encerrar\u00eda a nadie en la Casa Verde sin prueba evidente de locura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Sin duda&#8230; sin duda&#8230; \u2014iba puntuando el vicario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tres horas despu\u00e9s, cerca de cincuenta convidados se sentaban alrededor de la mesa de Sim\u00e3o Bacamarte; era el almuerzo de bienvenida. Do\u00f1a Evarista fue el asunto inevitable de los brindis, discursos, versos de toda clase, met\u00e1foras, enaltecimientos, f\u00e1bulas. Ella era la esposa del nuevo Hip\u00f3crates, la musa de la ciencia, \u00e1ngel, divina, aurora, caridad, vida, consuelo; tra\u00eda en los ojos dos estrellas, seg\u00fan la versi\u00f3n modesta de Crispim Soares, y dos soles, conforme el concepto de un edil. El alienista o\u00eda esas cosas un tanto disgustado, pero sin visible impaciencia. Cuando mucho, dec\u00eda al o\u00eddo de su mujer que la ret\u00f3rica permit\u00eda tales atrevimientos vacuos. Do\u00f1a Evarista hac\u00eda esfuerzos para adherirse a esta opini\u00f3n de su marido; pero, hasta restando tres cuartas partes de las adulaciones, quedaba mucho con que envanecerle el alma. Uno de los oradores, por ejemplo, Martim Brito, joven de veinticinco a\u00f1os, petimetre consumado, experimentado en noviazgos y aventuras, declam\u00f3 un discurso en que el nacimiento de do\u00f1a Evarista era explicado por el m\u00e1s singular de los desaf\u00edos. \u00abDios\u00bb, dijo \u00e9l, \u00abdespu\u00e9s de conceder al universo el hombre y la mujer, ese diamante y esa perla de la corona divina\u00bb (y el orador hac\u00eda llegar triunfalmente esta frase de una punta a otra de la mesa), \u00abDios quiso vencer a Dios, y cre\u00f3 a do\u00f1a Evarista\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Do\u00f1a Evarista baj\u00f3 la mirada con ejemplar modestia. Dos se\u00f1oras, considerando que dicha cortes\u00eda fingida hab\u00eda sido excesiva y audaz, examinaron los ojos del due\u00f1o de la casa; y, en verdad, el semblante del alienista les pareci\u00f3 nublado de sospechas, de amenazas y, probablemente, de sangre. El atrevimiento fue grande, pensaron las dos damas. Y la una y la otra ped\u00edan a Dios que removiera cualquier incidente tr\u00e1gico \u2014o que lo posponga al menos para el d\u00eda siguiente. S\u00ed, que lo posponga. Una de ellas, la m\u00e1s piadosa, lleg\u00f3 a admitir, para s\u00ed misma, que do\u00f1a Evarista no merec\u00eda ninguna desconfianza, tan lejos estaba de ser atrayente o bonita. Una simple agua ins\u00edpida. Es verdad que, si todos los gustos fueran iguales, \u00bfqu\u00e9 ser\u00eda del amarillo? Esta idea la hizo temblar otra vez, aunque menos; menos, porque ahora el alienista le mostraba una sonrisa a Martim Brito y, una vez levantados todos, se acerc\u00f3 a \u00e9l y le habl\u00f3 de su discurso. No le neg\u00f3 que hab\u00eda sido una improvisaci\u00f3n brillante, llena de rasgos magn\u00edficos. \u00bfHabr\u00e1 sido de \u00e9l mismo la idea relativa al nacimiento de do\u00f1a Evarista o la habr\u00e1 le\u00eddo de alg\u00fan autor que&#8230;? No se\u00f1or; era de \u00e9l mismo; la descubri\u00f3 en aquel instante y le hab\u00eda parecido adecuada para un arrobo oratorio. Adem\u00e1s, sus ideas no eran tiernas o jocosas, sino m\u00e1s bien atrevidas. Ten\u00eda talento para ser poeta \u00e9pico. Una vez, por ejemplo, compuso una oda a la ca\u00edda del Marqu\u00e9s de Pombal, en que dec\u00eda que ese ministro era el \u00abdrag\u00f3n asp\u00e9rrimo de la Nada\u00bb, machacado por las \u00abgarras vengadoras del Todo\u00bb; y as\u00ed otras m\u00e1s o menos fuera de lo com\u00fan; le gustaban las ideas sublimes y raras, las im\u00e1genes grandes y nobles&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00ab\u00a1Pobre muchacho!\u00bb, pens\u00f3 el alienista. Y continu\u00f3 para s\u00ed: \u00abSe trata de un caso de lesi\u00f3n cerebral: fen\u00f3meno sin gravedad, pero digno de estudio&#8230;\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Do\u00f1a Evarista qued\u00f3 estupefacta cuando supo, tres d\u00edas despu\u00e9s, que Martim Brito hab\u00eda sido encerrado en la Casa Verde. \u00a1Un joven que ten\u00eda ideas tan bonitas! Las dos se\u00f1oras atribuyeron el acto a celos del alienista. No pod\u00eda ser otra cosa; realmente, la declaraci\u00f3n del joven hab\u00eda sido demasiado audaz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfCelos? Pero \u00bfc\u00f3mo explicar que, inmediatamente despu\u00e9s, fueron encerrados Jos\u00e9 Borges do Couto Leme, persona estimable, Chico das Cambraias, bromista experto, el escribano Fabr\u00edcio y hasta otros? El terror se acentu\u00f3. No se sab\u00eda ya qui\u00e9n estaba sano, ni quien estaba loco. Las mujeres, cuando sus maridos sal\u00edan, mandaban encender una lamparilla para Nuestra Se\u00f1ora; y no todos los maridos eran valerosos, algunos no andaban por las calles sin uno o dos guardaespaldas. Efectivamente el terror. Quien pod\u00eda, emigraba. Uno de esos fugitivos lleg\u00f3 a ser capturado a doscientos pasos de la villa. Era un joven de treinta a\u00f1os, amable, desenvuelto, educado, tan educado que no saludaba a alguien sin llevar su sombrero al suelo; en la calle, sol\u00eda correr una distancia de veinte a cuarenta metros para ir a apretar la mano de un hombre importante, de una se\u00f1ora, a veces de un ni\u00f1o, como hab\u00eda sucedido con el hijo del juez de fuera. Ten\u00eda la vocaci\u00f3n de las cortes\u00edas. Adem\u00e1s, sus buenas relaciones sociales no solo se deb\u00edan a sus dotes personales, que eran peculiares, sino tambi\u00e9n a la noble tenacidad con que nunca se desanimaba delante de uno, dos, cuatro, seis rechazos, caras feas, etc. Lo que suced\u00eda era que, una vez que estaba dentro de una casa, no la dejaba m\u00e1s, ni los de la casa lo dejaban a \u00e9l, tan agraciado era Gil Bernardes. Pues Gil Bernardes, a pesar de considerarse estimado, tuvo miedo cuando un d\u00eda le dijeron que estaba a la mira del alienista; la madrugada siguiente huy\u00f3 de la villa, pero lo atraparon r\u00e1pido y lo llevaron a la Casa Verde.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Debemos acabar con esto!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1No puede continuar!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Abajo la tiran\u00eda!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1D\u00e9spota! \u00a1Violento! \u00a1Goliat!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No eran gritos en la calle, eran suspiros en casa, pero no tardaba en llegar la hora de los gritos. El terror se alimentaba; se avecinaba la rebeli\u00f3n. La idea de una petici\u00f3n al gobierno para que Sim\u00e3o Bacamarte fuera capturado y deportado pas\u00f3 por algunas cabezas, antes de que el barbero Porf\u00edrio la expusiera en su establecimiento, con grandes gestos de indignaci\u00f3n. N\u00f3tese \u2014y esta es una de las p\u00e1ginas m\u00e1s puras de esta sombr\u00eda historia\u2014 n\u00f3tese que Porf\u00edrio, desde que la Casa Verde hab\u00eda comenzado a poblarse tan extraordinariamente, vio que aumentaban sus lucros por la aplicaci\u00f3n asidua de sanguijuelas que de all\u00ed le ped\u00edan: \u00abpero el inter\u00e9s individual\u00bb, dec\u00eda \u00e9l, \u00abdebe someterse al inter\u00e9s p\u00fablico\u00bb. Y a\u00f1ad\u00eda: \u00ab\u00a1Es necesario derribar al tirano!\u00bb. N\u00f3tese tambi\u00e9n que \u00e9l solt\u00f3 este grito justamente el d\u00eda en que Sim\u00e3o Bacamarte hab\u00eda hecho que encerraran en la Casa Verde a un hombre que ten\u00eda con \u00e9l una misma demanda, Coelho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfNo me dir\u00e1n cu\u00e1l es la locura de Coelho? \u2014bram\u00f3 Porf\u00edrio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y nadie le respond\u00eda; todos repet\u00edan que era un hombre perfectamente juicioso. La demanda, que tanto el barbero y Coelho ten\u00edan, acerca de unos terrenos de la villa, era producto de la falta de claridad de una c\u00e9dula real y no de la codicia o del odio. Alguien con un excelente car\u00e1cter, Coelho. Los \u00fanicos que no lo estimaban eran algunos sujetos que, llam\u00e1ndose taciturnos o declarando andar con prisa, apenas lo ve\u00edan de lejos, doblaban a la otra calle, entraban a las tiendas, etc. En verdad, \u00e9l amaba la buena pl\u00e1tica, la pl\u00e1tica larga, degustada a grandes sorbos, y as\u00ed nunca estaba solo, prefer\u00eda a quienes solo dec\u00edan dos palabras, pero no desde\u00f1aba a los dem\u00e1s. El padre Lopes, que estudiaba a Dante y era enemigo de Coelho, nunca lo ve\u00eda alejarse de una persona que no declamara y enmendara este fragmento:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La bocca sollev\u00f3 dal fero pasto<\/em><br><em>Quel \u201cseccatore\u201d<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero unos sab\u00edan del odio del padre y otros pensaban que se trataba de una oraci\u00f3n en lat\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained\">\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-ast-global-color-5-color has-alpha-channel-opacity has-ast-global-color-5-background-color has-background\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Ap\u00f3yanos<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adquiera la versi\u00f3n original impresa o digital de <em>El alienista<\/em> de Machado de Assis, traducida por Pablo Alejos Flores. Disponible en Amazon a trav\u00e9s de <a href=\"https:\/\/a.co\/d\/0iErZfxL\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><strong>este enlace<\/strong><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/a.co\/d\/0iErZfxL\" target=\"_blank\" rel=\" noreferrer noopener\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/aflorebooks.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/El-alienista-de-Machado-de-Assis-Cubierta-Aflore-Libros-traduccion-de-Pablo-Alejos-Flores-1024x1024.webp\" alt=\"El alienista de Machado de Assis - Cubierta - Aflore Libros - traducci\u00f3n de Pablo Alejos Flores\" class=\"wp-image-1645\" srcset=\"https:\/\/aflorebooks.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/El-alienista-de-Machado-de-Assis-Cubierta-Aflore-Libros-traduccion-de-Pablo-Alejos-Flores-1024x1024.webp 1024w, https:\/\/aflorebooks.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/El-alienista-de-Machado-de-Assis-Cubierta-Aflore-Libros-traduccion-de-Pablo-Alejos-Flores-300x300.webp 300w, https:\/\/aflorebooks.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/El-alienista-de-Machado-de-Assis-Cubierta-Aflore-Libros-traduccion-de-Pablo-Alejos-Flores-150x150.webp 150w, https:\/\/aflorebooks.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/El-alienista-de-Machado-de-Assis-Cubierta-Aflore-Libros-traduccion-de-Pablo-Alejos-Flores-768x768.webp 768w, https:\/\/aflorebooks.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/El-alienista-de-Machado-de-Assis-Cubierta-Aflore-Libros-traduccion-de-Pablo-Alejos-Flores-1536x1536.webp 1536w, https:\/\/aflorebooks.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/El-alienista-de-Machado-de-Assis-Cubierta-Aflore-Libros-traduccion-de-Pablo-Alejos-Flores-12x12.webp 12w, https:\/\/aflorebooks.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/El-alienista-de-Machado-de-Assis-Cubierta-Aflore-Libros-traduccion-de-Pablo-Alejos-Flores-1320x1320.webp 1320w, https:\/\/aflorebooks.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/El-alienista-de-Machado-de-Assis-Cubierta-Aflore-Libros-traduccion-de-Pablo-Alejos-Flores-600x600.webp 600w, https:\/\/aflorebooks.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/El-alienista-de-Machado-de-Assis-Cubierta-Aflore-Libros-traduccion-de-Pablo-Alejos-Flores-100x100.webp 100w, https:\/\/aflorebooks.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/El-alienista-de-Machado-de-Assis-Cubierta-Aflore-Libros-traduccion-de-Pablo-Alejos-Flores.webp 1546w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lee el Cap\u00edtulo 5 \u00abEl terror\u00bb de la novela \u00abEl alienista\u00bb de Joaquim Maria Machado de Assis.<\/p>","protected":false},"featured_media":1680,"parent":1633,"menu_order":0,"template":"","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"disabled","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"library-language":[43],"book-author":[79],"class_list":["post-1679","digital-library","type-digital-library","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","library-language-spanish-edition","book-author-joaquim-maria-machado-de-assis"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/aflorebooks.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/digital-library\/1679","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/aflorebooks.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/digital-library"}],"about":[{"href":"https:\/\/aflorebooks.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/digital-library"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/aflorebooks.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/digital-library\/1679\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1681,"href":"https:\/\/aflorebooks.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/digital-library\/1679\/revisions\/1681"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aflorebooks.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/digital-library\/1633"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aflorebooks.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1680"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/aflorebooks.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1679"}],"wp:term":[{"taxonomy":"library-language","embeddable":true,"href":"https:\/\/aflorebooks.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/library-language?post=1679"},{"taxonomy":"book-author","embeddable":true,"href":"https:\/\/aflorebooks.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book-author?post=1679"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}