{"id":1682,"date":"2026-07-22T10:06:55","date_gmt":"2026-07-22T15:06:55","guid":{"rendered":"https:\/\/aflorebooks.com\/?post_type=digital-library&#038;p=1682"},"modified":"2026-07-22T10:06:56","modified_gmt":"2026-07-22T15:06:56","slug":"capitulo-6","status":"publish","type":"digital-library","link":"https:\/\/aflorebooks.com\/es\/digital-library\/el-alienista\/capitulo-6\/","title":{"rendered":"Cap\u00edtulo 6: La rebeli\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-group alignwide has-ast-global-color-5-color has-text-color has-link-color wp-elements-16083cb54f096db210a623eb34a15094 is-horizontal is-content-justification-center is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-d2bdd8ba wp-block-group-is-layout-flex\" style=\"margin-top:0;margin-bottom:var(--wp--preset--spacing--50);padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:var(--wp--preset--spacing--50);padding-left:0;font-size:15px\"><div class=\"wp-block-post-time-to-read\">8\u201311 minutes<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-post-time-to-read\">1.789 words<\/div><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group is-layout-constrained wp-container-core-group-is-layout-b0cb743f wp-block-group-is-layout-constrained\" style=\"padding-top:var(--wp--preset--spacing--30);padding-right:var(--wp--preset--spacing--30);padding-bottom:var(--wp--preset--spacing--30);padding-left:var(--wp--preset--spacing--30);font-size:18px\">\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Cerca de treinta personas se unieron al barbero, redactaron y llevaron un reclamo a la municipalidad. La municipalidad se opuso a aceptarlo, declarando que la Casa Verde era una instituci\u00f3n p\u00fablica y que la ciencia no pod\u00eda ser enmendada por votaci\u00f3n administrativa, menos a\u00fan por movimientos callejeros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Volved al trabajo \u2014concluy\u00f3 el presidente\u2014, es el consejo que os damos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La irritaci\u00f3n de los agitadores fue enorme. El barbero declar\u00f3 que entonces iban a levantar la bandera de la rebeli\u00f3n y destruir la Casa Verde; que Itagua\u00ed no pod\u00eda continuar sirviendo de cad\u00e1ver para los estudios y experimentos de un d\u00e9spota; que muchas personas estimables, algunas distinguidas, otras humildes pero dignas de aprecio, yac\u00edan en los cuartos de la Casa Verde; que el despotismo cient\u00edfico del alienista se agravaba por culpa de su esp\u00edritu avaricioso, visto que los locos, o supuestos tales, no eran tratados gratuitamente: las familias y, en falta de ellas, la municipalidad, le pagaban al alienista&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Falso! \u2014interrumpi\u00f3 el presidente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfFalso?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Hace casi dos semanas recibimos un oficio del ilustre m\u00e9dico en el que nos declara que, como intenta realizar experimentos de alto valor psicol\u00f3gico, desiste del estipendio aprobado por la municipalidad, de igual manera, no recibir\u00e1 nada de las familias de los enfermos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La noticia de este acto tan noble, tan puro, cautiv\u00f3 un poco el alma de los rebeldes. Seguramente el alienista pod\u00eda estar equivocado, pero ning\u00fan inter\u00e9s ajeno a la ciencia lo instigaba; y para demostrar el error se necesitaba algo m\u00e1s que alborotos y clamores. Esto dijo el presidente, y fue aplaudido por toda la municipalidad. El barbero, despu\u00e9s de algunos instantes de concentraci\u00f3n, declar\u00f3 que ten\u00eda bajo su cargo un mandato p\u00fablico y no restituir\u00eda la paz a Itagua\u00ed sin antes ver la Casa Verde por los suelos \u2014\u00abesa Bastilla de la raz\u00f3n humana\u00bb\u2014 expresi\u00f3n que hab\u00eda o\u00eddo de un poeta local y que \u00e9l repiti\u00f3 con mucho \u00e9nfasis. Dijo y, a una se\u00f1al, todos salieron con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Imag\u00ednese la situaci\u00f3n de los ediles; urg\u00eda impedir la manifestaci\u00f3n, la rebeli\u00f3n, la lucha, la sangre. Para reforzar al mal, uno de los ediles, que hab\u00eda apoyado al presidente, al haber o\u00eddo la denominaci\u00f3n que el barbero le dio a la Casa Verde \u2014\u00abBastilla de la raz\u00f3n humana\u00bb\u2014, la hall\u00f3 tan elegante que cambi\u00f3 de parecer. Dijo que consideraba un buen consejo el decretar alguna medida que restrinja el poder de la Casa Verde; y ya que el presidente, indignado, hab\u00eda manifestado en t\u00e9rminos en\u00e9rgicos su pasmo, el edil hizo esta reflexi\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No tengo nada que ver con la ciencia; pero si tantos hombres que nosotros suponemos juiciosos son encerrados por sufrir demencia, \u00bfqui\u00e9n nos afirma que el alienado no es el alienista?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sebasti\u00e3o Freitas, el edil disidente, ten\u00eda el don de la palabra y continu\u00f3 hablando por un tiempo, con prudencia, pero con firmeza. Los colegas estaban at\u00f3nitos; el presidente le pidi\u00f3 que, al menos, diera el ejemplo del orden y del respeto a la ley, y que no lanzara sus ideas a la calle para no dar cuerpo y alma a la rebeli\u00f3n, que era por ahora una vor\u00e1gine de \u00e1tomos dispersos. Esta figura atenu\u00f3 un poco el efecto de la otra: Sebasti\u00e3o Freitas prometi\u00f3 suspender cualquier acto, reserv\u00e1ndose el derecho de pedir por los medios legales la restricci\u00f3n de la Casa Verde. Y repet\u00eda para s\u00ed, cautivado: \u2014\u00ab\u00a1Bastilla de la raz\u00f3n humana!\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, el alboroto aumentaba. Ya no eran treinta, sino trescientas personas que acompa\u00f1aban al barbero, cuyo apodo familiar debe ser mencionado, porque este le dio nombre a la revuelta; le llamaban Canjica \u2014y el movimiento se hizo c\u00e9lebre con el nombre de Revuelta de los Canjicas. Puede que la revuelta era limitada\u2014visto que mucha gente, o por miedo, o por h\u00e1bitos educados, no sal\u00eda a la calle; pero el sentimiento era un\u00e1nime, o casi un\u00e1nime, y los trescientos que caminaban hacia la Casa Verde \u2014dada la diferencia entre Par\u00eds e Itagua\u00ed\u2014 pod\u00edan ser comparados a los que tomaron la Bastilla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Do\u00f1a Evarista se enter\u00f3 de la rebeli\u00f3n antes de que esta llegara; vino a darle la noticia uno de sus peque\u00f1os criados. Ella se probaba, en ese momento, un vestido de seda \u2014uno de los treinta y siete que hab\u00eda tra\u00eddo de R\u00edo de Janeiro\u2014 y no quiso creerlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Ha de ser una parranda \u2014dec\u00eda ella, cambiando la posici\u00f3n de un alfiler\u2014. Benedita, ve si qued\u00f3 bien el dobladillo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014S\u00ed, se\u00f1ora \u2014respond\u00eda la mucama de cuclillas en el suelo\u2014, s\u00ed qued\u00f3 bien. Se\u00f1ora, voltee un poquitito. As\u00ed. Qued\u00f3 muy bien.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No es ninguna parranda, no, se\u00f1ora; ellos est\u00e1n gritando: \u00ab\u00a1Muerte al doctor Bacamarte! \u00a1El tirano!\u00bb \u2014dec\u00eda el chiquillo asustado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Cierra la boca, tonto! Benedita, mira ah\u00ed al lado izquierdo; \u00bfno parece que la costura est\u00e1 un poco sesga? La raya azul no sigue hasta abajo; est\u00e1 muy feo as\u00ed; hay que descoserlo para que quede igualito y&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Muerte al doctor Bacamarte! \u00a1Muerte al tirano! \u2014gritaban afuera trescientas voces.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Era la rebeli\u00f3n que desembocaba en la calle Nova.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Do\u00f1a Evarista qued\u00f3 blanca como el papel. En primera instancia no dio ni un paso, no hizo ni un gesto; el terror la petrific\u00f3. La mucama corri\u00f3 instintivamente hacia la puerta trasera. En cuanto al chiquillo, a quien do\u00f1a Evarista no hab\u00eda cre\u00eddo, tuvo un instante de triunfo, un cierto movimiento s\u00fabito, imperceptible, \u00edntimo, de satisfacci\u00f3n moral, al ver que la realidad ven\u00eda a afirmar sus palabras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Muerte al alienista! \u2014bramaban las voces m\u00e1s cerca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Do\u00f1a Evarista, si bien no resist\u00eda f\u00e1cilmente las conmociones de placer, sab\u00eda confrontar los momentos de peligro. No se desmay\u00f3; corri\u00f3 hacia la sala interior donde su marido estudiaba. Cuando ella entr\u00f3 all\u00ed, precipitada, el ilustre m\u00e9dico escrutaba un texto de Averroes; sus ojos, empa\u00f1ados por la cavilaci\u00f3n, sub\u00edan del libro al techo y bajaban del techo al libro, ciegos para la realidad exterior, videntes para los profundos trabajos mentales. Do\u00f1a Evarista llam\u00f3 a su marido dos veces, sin lograr que \u00e9l le prestara atenci\u00f3n; a la tercera, oy\u00f3 y le pregunt\u00f3 qu\u00e9 ten\u00eda, si estaba enferma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfNo oyes esos gritos? \u2014pregunt\u00f3 su digna esposa en l\u00e1grimas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El alienista se percat\u00f3 entonces; los gritos se aproximaban, terribles, amenazadores; \u00e9l comprendi\u00f3 todo. Se levant\u00f3 de la silla con respaldar en la que estaba sentado, cerr\u00f3 el libro y, a paso firme y tranquilo, fue a depositarlo en el estante. Al haber vuelto a su sitio aquel volumen, hab\u00eda alterado un poco el orden de los dos tomos contiguos, as\u00ed que trat\u00f3 de corregir ese defecto m\u00ednimo y, adem\u00e1s, interesante. Despu\u00e9s le dijo a su esposa que se guareciera, que no hiciera nada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No, no \u2014imploraba la digna se\u00f1ora\u2014, quiero morir a tu lado&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sim\u00e3o Bacamarte insisti\u00f3 en que no, que no era caso de muerte; y aunque lo fuera, le exig\u00eda, en nombre de la vida, que se quedara. La infeliz dama agach\u00f3 la cabeza, obediente y llorosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Abajo la Casa Verde! \u2014bramaban los Canjicas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El alienista camin\u00f3 hacia el balc\u00f3n de la fachada y lleg\u00f3 all\u00ed al mismo tiempo en que la rebeli\u00f3n tambi\u00e9n llegaba y se deten\u00eda, en frente, con sus trescientas cabezas rutilantes de civismo y sombr\u00edas de desespero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Muera! \u00a1Muera! \u2014bramaban por todos lados, ni bien el rostro del alienista se asom\u00f3 al balc\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sim\u00e3o Bacamarte hizo una se\u00f1al para pedir la palabra; los rebeldes cubrieron su voz con bramidos de indignaci\u00f3n. Entonces, el barbero, agitando su sombrero, con el fin de imponer silencio a la turba, logr\u00f3 aquietar a sus amigos y le dijo al alienista que pod\u00eda hablar, pero a\u00f1adi\u00f3 que no abusara de la paciencia del pueblo como hab\u00eda hecho hasta entonces.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Lo que dir\u00e9 ser\u00e1 poco, o puede que nada, si as\u00ed lo considero necesario. Deseo saber primero lo que ped\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No pedimos nada \u2014contest\u00f3 con vehemencia el barbero\u2014; ordenamos que la Casa Verde sea demolida o que, al menos, sea despojada de los desafortunados que ah\u00ed se encuentran.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No entiendo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Entend\u00e9is bien, tirano; queremos libertar a las v\u00edctimas de vuestro odio, capricho, avaricia&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El alienista sonri\u00f3, pero la sonrisa de ese gran hombre no era algo visible a los ojos de la multitud; era una contracci\u00f3n leve de dos o tres m\u00fasculos, nada m\u00e1s. Sonri\u00f3 y respondi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Se\u00f1ores m\u00edos, la ciencia es algo serio, y merece ser tratada con seriedad. No tengo por qu\u00e9 justificar mis actos de alienista a nadie, salvo a los especialistas y a Dios. Si quer\u00e9is enmendar la administraci\u00f3n de la Casa Verde, estoy dispuesto a o\u00edros; pero, si exig\u00eds que me niegue a m\u00ed mismo, no ganar\u00e9is nada. Podr\u00eda invitar a algunos de vosotros, en representaci\u00f3n del resto, a que veng\u00e1is a ver conmigo a los locos reclusos; pero no lo hago, porque ser\u00eda lo mismo que justificaros mi sistema, cosa que no har\u00e9 con desconocedores de la ciencia ni con rebeldes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dijo esto el alienista y la multitud qued\u00f3 at\u00f3nita; era claro que no esperaba tanta energ\u00eda y menos a\u00fan tama\u00f1a serenidad. Pero el asombro aument\u00f3 cuando el alienista, luego de despedirse de la multitud con mucha seriedad, le dio la espalda y se retir\u00f3 lentamente hacia adentro. El barbero volvi\u00f3 en s\u00ed en seguida y, agitando el sombrero, incit\u00f3 a su gente a demoler la Casa Verde; pocas voces, y deca\u00eddas, le respondieron. Fue en ese momento decisivo que el barbero sinti\u00f3 que brotaba de su ser la ambici\u00f3n del gobierno; supuso entonces que, si demol\u00eda la Casa Verde y derribaba la influencia del alienista, llegar\u00eda a apoderarse de la municipalidad, dominar a las dem\u00e1s autoridades y constituirse se\u00f1or de Itagua\u00ed. Desde hace algunos a\u00f1os que \u00e9l se empe\u00f1aba en ver su nombre incluido en la lista de candidatos para la edilidad, pero era rechazado por no tener una posici\u00f3n compatible con tan gran cargo. El momento era ahora o nunca. Adem\u00e1s, tan lejos hab\u00eda llegado el alboroto que la derrota significar\u00eda la prisi\u00f3n, o tal vez la horca, o el destierro. Infelizmente, la respuesta del alienista hab\u00eda disminuido el furor de sus secuaces. El barbero, al darse cuenta de ello, sinti\u00f3 un impulso de indignaci\u00f3n y quiso rugirles: \u00ab\u00a1Canallas! \u00a1Cobardes!\u00bb, pero se contuvo y comenz\u00f3 de esta manera:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Amigos m\u00edos, luchemos hasta el final! La salvaci\u00f3n de Itagua\u00ed est\u00e1 en vuestras manos dignas y heroicas. Destruyamos la c\u00e1rcel de vuestros hijos y padres, de vuestras madres y hermanas, de vuestros parientes y amigos, y de vosotros mismos. O morir\u00e9is a pan y agua, tal vez a chicote, en la mazmorra de aquel indigno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La multitud se inquiet\u00f3, murmur\u00f3, bram\u00f3, amenaz\u00f3, se agrup\u00f3 alrededor del barbero. Era la revuelta que volv\u00eda en s\u00ed, luego del leve s\u00edncope, y amenazaba con arrasar la Casa Verde.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Vamos! \u2014bram\u00f3 Porf\u00edrio, agitando su sombrero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Vamos! \u2014repet\u00edan todos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los detuvo un incidente: un cuerpo de dragones que, a paso ligero, entraba a la calle Nova.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained\">\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-ast-global-color-5-color has-alpha-channel-opacity has-ast-global-color-5-background-color has-background\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Ap\u00f3yanos<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adquiera la versi\u00f3n original impresa o digital de <em>El alienista<\/em> de Machado de Assis, traducida por Pablo Alejos Flores. 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