{"id":1685,"date":"2026-07-22T10:12:12","date_gmt":"2026-07-22T15:12:12","guid":{"rendered":"https:\/\/aflorebooks.com\/?post_type=digital-library&#038;p=1685"},"modified":"2026-07-22T10:12:13","modified_gmt":"2026-07-22T15:12:13","slug":"capitulo-7","status":"publish","type":"digital-library","link":"https:\/\/aflorebooks.com\/es\/digital-library\/el-alienista\/capitulo-7\/","title":{"rendered":"Cap\u00edtulo 7: Lo inesperado"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-group alignwide has-ast-global-color-5-color has-text-color has-link-color wp-elements-16083cb54f096db210a623eb34a15094 is-horizontal is-content-justification-center is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-d2bdd8ba wp-block-group-is-layout-flex\" style=\"margin-top:0;margin-bottom:var(--wp--preset--spacing--50);padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:var(--wp--preset--spacing--50);padding-left:0;font-size:15px\"><div class=\"wp-block-post-time-to-read\">5\u20138 minutes<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-post-time-to-read\">1.199 words<\/div><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group is-layout-constrained wp-container-core-group-is-layout-b0cb743f wp-block-group-is-layout-constrained\" style=\"padding-top:var(--wp--preset--spacing--30);padding-right:var(--wp--preset--spacing--30);padding-bottom:var(--wp--preset--spacing--30);padding-left:var(--wp--preset--spacing--30);font-size:18px\">\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Una vez posicionados los dragones en frente de los Canjicas, hubo un instante de estupefacci\u00f3n. Los Canjicas no quer\u00edan creer que la fuerza p\u00fablica hab\u00eda sido mandada en contra de ellos; pero el barbero comprendi\u00f3 todo y esper\u00f3. Los dragones se detuvieron, el capit\u00e1n orden\u00f3 a la multitud que se dispersara; pero, si bien una parte de ella hab\u00eda estado dispuesta a hacerlo, la otra parte apoy\u00f3 fuertemente al barbero, cuya respuesta consisti\u00f3 en estos t\u00e9rminos alborotadores:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No nos dispersaremos. Si quer\u00e9is nuestros cad\u00e1veres, pod\u00e9is tomarlos; pero solo los cad\u00e1veres; no os llevar\u00e9is nuestra honra, nuestro prestigio, nuestros derechos, y con ellos la salvaci\u00f3n de Itagua\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nada m\u00e1s imprudente que esa respuesta del barbero; y nada m\u00e1s natural. Era el v\u00e9rtigo de las grandes crisis. Tal vez era tambi\u00e9n un exceso de confianza en que los dragones se abstendr\u00edan de usar las armas; confianza que el capit\u00e1n disip\u00f3 en seguida, mandando arremeter contra los Canjicas. El momento fue indescriptible. La multitud vocifer\u00f3 furiosa; algunos, trepando a las ventanas de las casas o corriendo hacia las calles contiguas, lograron escapar; pero la mayor\u00eda se qued\u00f3 gritando de rabia, indignada, provocada por la exhortaci\u00f3n del barbero. La derrota de los Canjicas era inminente, cuando de pronto un tercio de los dragones \u2014por cualquiera que haya sido el motivo, las cr\u00f3nicas no lo manifiestan\u2014 cambi\u00f3 s\u00fabitamente de bando para apoyar la rebeli\u00f3n. Este inesperado refuerzo vigoriz\u00f3 a los Canjicas, y al mismo tiempo arroj\u00f3 el des\u00e1nimo a las filas que defend\u00edan la legalidad. Los soldados fieles no tuvieron el coraje de atacar a sus propios camaradas y, uno a uno, fueron cambiando de bando, de modo que, al cabo de algunos minutos, el aspecto de las cosas era totalmente distinto. El capit\u00e1n estaba de un lado, con alguna gente, contra una masa compacta que lo amenazaba de muerte. No tuvo remedio, se declar\u00f3 vencido y entreg\u00f3 su espada al barbero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La revoluci\u00f3n triunfante no perdi\u00f3 ni un solo minuto; aloj\u00f3 a los heridos en las casas cercanas y se dirigi\u00f3 a la municipalidad. El pueblo y la tropa fraternizaban, daban vivas al rey, al virrey, a Itagua\u00ed, al \u00abilustre Porf\u00edrio\u00bb. Este iba en el frente, empu\u00f1ando tan diestramente la espada, como si solo se tratara de una navaja un poco m\u00e1s larga. La victoria rodeaba su frente en forma de una aureola misteriosa. El honor\u00edfico cargo de gobernante comenzaba a ensancharle los hombros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los ediles, a las ventanas, viendo a la multitud y la tropa, supusieron que la tropa hab\u00eda capturado a la multitud, y sin m\u00e1s pensarlo, presentaron y aprobaron una petici\u00f3n al virrey para que mandara dar un mes de sueldo a los dragones, \u00abcuya intrepidez salv\u00f3 a Itagua\u00ed del abismo al que hab\u00eda sido lanzado por una tira de rebeldes\u00bb. Esta frase fue propuesta por Sebasti\u00e3o Freitas, el edil disidente, que tanto hab\u00eda escandalizado a sus colegas al defender a los Canjicas. Pero bien r\u00e1pido se deshizo la ilusi\u00f3n. Los vivas al barbero, los mueras a los ediles y al alienista llegaron para que se enteren de la triste realidad. El presidente no se desanim\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Cualquiera que sea nuestra suerte \u2014dijo \u00e9l\u2014, recordemos que estamos al servicio de Su Majestad y del pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sebasti\u00e3o Freitas insinu\u00f3 que podr\u00edan servir mejor a la Corona y a la villa si sal\u00edan por la parte trasera e iban a reunirse con el juez de fuera, pero toda la municipalidad rechaz\u00f3 esa propuesta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De ah\u00ed a nada, el barbero, acompa\u00f1ado de algunos de sus tenientes, entraba a la sala de los ediles, y ordenaba a la municipalidad que se rinda. La municipalidad no se resisti\u00f3, se entreg\u00f3 y de all\u00ed fue a prisi\u00f3n. Entonces los amigos del barbero le propusieron que asumiera el gobierno de la villa, en nombre de Su Majestad. Porf\u00edrio acept\u00f3 el cargo, aun cuando sab\u00eda (a\u00f1adi\u00f3) las dificultades que este implicaba; dijo adem\u00e1s que no pod\u00eda prescindir de la ayuda de sus amigos presentes; a lo que ellos no demoraron en asentir. El barbero se acerc\u00f3 a la ventana y comunic\u00f3 al pueblo esas decisiones, que el pueblo ratific\u00f3, aclamando al barbero. Este tom\u00f3 la denominaci\u00f3n de \u00abProtector de la villa en nombre de Su Majestad y del pueblo\u00bb. Se expidieron en seguida varias \u00f3rdenes importantes, comunicaciones oficiales del nuevo gobierno, una explicaci\u00f3n minuciosa para el virrey, con muchas promesas de obediencia a las \u00f3rdenes de Su Majestad; finalmente una proclamaci\u00f3n al pueblo, corta, pero en\u00e9rgica:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Itaguayenses!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una municipalidad corrupta y violenta conspiraba contra los intereses de Su Majestad y del pueblo. La opini\u00f3n p\u00fablica la hab\u00eda condenado; un pu\u00f1ado de ciudadanos, fuertemente apoyados por los valerosos dragones de Su Majestad, acaba de disolverla ignominiosamente, y por un\u00e1nime consenso de la villa, me fue confiado el mando supremo, hasta que Su Majestad se sirva ordenar lo que le pareciese lo mejor a su real servicio. \u00a1Itaguayenses!, no os pido sino que me rode\u00e9is de confianza, que me ayud\u00e9is a restaurar la paz y la hacienda p\u00fablica, tan desbaratada por la municipalidad que ya cay\u00f3 a vuestras manos. Contad con mi sacrificio y estad seguros de que la corona estar\u00e1 de nuestro lado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Protector de la villa en nombre de Su Majestad y del pueblo<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">PORF\u00cdRIO CAETANO DAS NEVES<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Toda la gente not\u00f3 el absoluto silencio de esta proclamaci\u00f3n en cuanto a la Casa Verde; y, seg\u00fan algunos, no pod\u00eda haber m\u00e1s vivo indicio de los proyectos tenebrosos del barbero. El peligro era tan grande que, justo en medio de estos momentos de tensi\u00f3n, el alienista hab\u00eda metido en la Casa Verde a unas siete u ocho personas, entre ellas dos se\u00f1oras, y uno de los hombres estaba emparentado con el Protector. No era un desaf\u00edo, un acto intencional; pero todos lo interpretaron de esa manera; y la villa respir\u00f3 con la esperanza de que el alienista, dentro de veinticuatro horas, estar\u00eda entre rejas, y su terrible c\u00e1rcel destruida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El d\u00eda acab\u00f3 alegremente. Mientras el pregonero de la matraca iba recitando de esquina en esquina la proclamaci\u00f3n, el pueblo se esparramaba en las calles y juraba morir en defensa del ilustre Porf\u00edrio. Pocos fueron los gritos contra la Casa Verde, prueba de confianza en la acci\u00f3n del gobierno. El barbero hizo expedir un decreto declarando feriado aquel d\u00eda, y entabl\u00f3 negociaciones con el vicario para la celebraci\u00f3n de un <em>Te Deum<\/em>, as\u00ed de conveniente era, a sus ojos, la uni\u00f3n del poder secular con el espiritual; pero el padre Lopes se rehus\u00f3 abiertamente a apoyarlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014En todo caso, \u00bfVuestra Reverend\u00edsima no se alistar\u00e1 entre los enemigos del gobierno? \u2014le dijo el barbero, d\u00e1ndole a su fisionom\u00eda un aspecto tenebroso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A lo que el padre Lopes respondi\u00f3 sin responder:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfC\u00f3mo que alistarme?, si el nuevo gobierno no tiene enemigos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El barbero sonri\u00f3; era la pura verdad. Salvo el capit\u00e1n, los ediles y los se\u00f1ores con m\u00e1s prestigio de la villa, toda la gente lo aclamaba. Hasta los m\u00e1s prestigiosos, si bien no lo aclamaban, no hab\u00edan dicho nada en su contra. Ni uno solo de los almotacenes dej\u00f3 de ir a recibir sus \u00f3rdenes. En general, las familias bendec\u00edan el nombre de aquel que por fin iba a libertar a Itagua\u00ed de la Casa Verde y del terrible Sim\u00e3o Bacamarte.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained\">\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-ast-global-color-5-color has-alpha-channel-opacity has-ast-global-color-5-background-color has-background\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Ap\u00f3yanos<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adquiera la versi\u00f3n original impresa o digital de <em>El alienista<\/em> de Machado de Assis, traducida por Pablo Alejos Flores. Disponible en Amazon a trav\u00e9s de <a href=\"https:\/\/a.co\/d\/0iErZfxL\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><strong>este enlace<\/strong><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/a.co\/d\/0iErZfxL\" target=\"_blank\" rel=\" noreferrer noopener\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/aflorebooks.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/El-alienista-de-Machado-de-Assis-Cubierta-Aflore-Libros-traduccion-de-Pablo-Alejos-Flores-1024x1024.webp\" alt=\"El alienista de Machado de Assis - Cubierta - Aflore Libros - traducci\u00f3n de Pablo Alejos Flores\" class=\"wp-image-1645\" srcset=\"https:\/\/aflorebooks.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/El-alienista-de-Machado-de-Assis-Cubierta-Aflore-Libros-traduccion-de-Pablo-Alejos-Flores-1024x1024.webp 1024w, https:\/\/aflorebooks.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/El-alienista-de-Machado-de-Assis-Cubierta-Aflore-Libros-traduccion-de-Pablo-Alejos-Flores-300x300.webp 300w, https:\/\/aflorebooks.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/El-alienista-de-Machado-de-Assis-Cubierta-Aflore-Libros-traduccion-de-Pablo-Alejos-Flores-150x150.webp 150w, https:\/\/aflorebooks.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/El-alienista-de-Machado-de-Assis-Cubierta-Aflore-Libros-traduccion-de-Pablo-Alejos-Flores-768x768.webp 768w, https:\/\/aflorebooks.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/El-alienista-de-Machado-de-Assis-Cubierta-Aflore-Libros-traduccion-de-Pablo-Alejos-Flores-1536x1536.webp 1536w, https:\/\/aflorebooks.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/El-alienista-de-Machado-de-Assis-Cubierta-Aflore-Libros-traduccion-de-Pablo-Alejos-Flores-12x12.webp 12w, https:\/\/aflorebooks.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/El-alienista-de-Machado-de-Assis-Cubierta-Aflore-Libros-traduccion-de-Pablo-Alejos-Flores-1320x1320.webp 1320w, https:\/\/aflorebooks.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/El-alienista-de-Machado-de-Assis-Cubierta-Aflore-Libros-traduccion-de-Pablo-Alejos-Flores-600x600.webp 600w, https:\/\/aflorebooks.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/El-alienista-de-Machado-de-Assis-Cubierta-Aflore-Libros-traduccion-de-Pablo-Alejos-Flores-100x100.webp 100w, https:\/\/aflorebooks.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/El-alienista-de-Machado-de-Assis-Cubierta-Aflore-Libros-traduccion-de-Pablo-Alejos-Flores.webp 1546w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lee el Cap\u00edtulo 7 \u00abLo inesperado\u00bb de la novela \u00abEl alienista\u00bb de Joaquim Maria Machado de Assis.<\/p>","protected":false},"featured_media":1686,"parent":1633,"menu_order":0,"template":"","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"disabled","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"library-language":[43],"book-author":[79],"class_list":["post-1685","digital-library","type-digital-library","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","library-language-spanish-edition","book-author-joaquim-maria-machado-de-assis"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/aflorebooks.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/digital-library\/1685","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/aflorebooks.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/digital-library"}],"about":[{"href":"https:\/\/aflorebooks.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/digital-library"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/aflorebooks.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/digital-library\/1685\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1687,"href":"https:\/\/aflorebooks.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/digital-library\/1685\/revisions\/1687"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aflorebooks.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/digital-library\/1633"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aflorebooks.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1686"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/aflorebooks.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1685"}],"wp:term":[{"taxonomy":"library-language","embeddable":true,"href":"https:\/\/aflorebooks.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/library-language?post=1685"},{"taxonomy":"book-author","embeddable":true,"href":"https:\/\/aflorebooks.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book-author?post=1685"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}