{"id":1691,"date":"2026-07-22T10:25:28","date_gmt":"2026-07-22T15:25:28","guid":{"rendered":"https:\/\/aflorebooks.com\/?post_type=digital-library&#038;p=1691"},"modified":"2026-07-22T10:25:29","modified_gmt":"2026-07-22T15:25:29","slug":"capitulo-10","status":"publish","type":"digital-library","link":"https:\/\/aflorebooks.com\/es\/digital-library\/el-alienista\/capitulo-10\/","title":{"rendered":"Cap\u00edtulo 10: La restauraci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-group alignwide has-ast-global-color-5-color has-text-color has-link-color wp-elements-16083cb54f096db210a623eb34a15094 is-horizontal is-content-justification-center is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-d2bdd8ba wp-block-group-is-layout-flex\" style=\"margin-top:0;margin-bottom:var(--wp--preset--spacing--50);padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:var(--wp--preset--spacing--50);padding-left:0;font-size:15px\"><div class=\"wp-block-post-time-to-read\">6\u20139 minutes<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-post-time-to-read\">1.493 words<\/div><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group is-layout-constrained wp-container-core-group-is-layout-b0cb743f wp-block-group-is-layout-constrained\" style=\"padding-top:var(--wp--preset--spacing--30);padding-right:var(--wp--preset--spacing--30);padding-bottom:var(--wp--preset--spacing--30);padding-left:var(--wp--preset--spacing--30);font-size:18px\">\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Dentro de cinco d\u00edas, el alienista meti\u00f3 a la Casa Verde a cerca de cincuenta aclamadores del nuevo gobierno. El pueblo se indign\u00f3. El gobierno, atolondrado, no sab\u00eda c\u00f3mo reaccionar. Jo\u00e3o Pina, otro barbero, dec\u00eda abiertamente en las calles que Porf\u00edrio estaba \u00abvendido al oro de Sim\u00e3o Bacamarte\u00bb, frase que congreg\u00f3 en torno de Jo\u00e3o Pina a la gente m\u00e1s resoluta de la villa. Porf\u00edrio, viendo a su antiguo rival de la navaja a la cabeza de la insurrecci\u00f3n, comprendi\u00f3 que su derrota iba a ser irremediable si no daba un gran golpe; expidi\u00f3 dos decretos, uno aboliendo la Casa Verde, otro desterrando al alienista. Jo\u00e3o Pina demostr\u00f3 claramente, con grandes frases, que el acto de Porf\u00edrio era un simple adorno, un se\u00f1uelo, en el que el pueblo no deb\u00eda creer. Dos horas despu\u00e9s, ca\u00eda Porf\u00edrio ignominiosamente y Jo\u00e3o Pina asum\u00eda la dif\u00edcil tarea del gobierno. Como hab\u00eda encontrado, en los cajones de los escritorios, las minutas de la proclamaci\u00f3n, de la explicaci\u00f3n al virrey y de otros actos inaugurales del gobierno anterior, se apresur\u00f3 en hacerlos copiar y expedir; agregan los cronistas, y tambi\u00e9n se sobrentiende, que \u00e9l les cambi\u00f3 los nombres, y donde el otro barbero hab\u00eda hablado de una municipalidad corrupta, este habl\u00f3 de \u00abun intruso contaminado por las malas doctrinas francesas y en total desacuerdo con los sacrosantos intereses de Su Majestad\u00bb, etc.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esto, entr\u00f3 a la villa una fuerza mandada por el virrey y restableci\u00f3 el orden. El alienista exigi\u00f3 desde ese momento la entrega del barbero Porf\u00edrio y tambi\u00e9n la de unos cincuenta y tantos individuos que declar\u00f3 mentecatos; y no solo le dieron a esos, sino tambi\u00e9n garantizaron entregarle otros diecinueve secuaces del barbero, que convalec\u00edan de las heridas originadas en la primera rebeli\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este punto de la crisis de Itagua\u00ed marca tambi\u00e9n el grado m\u00e1ximo de la influencia de Sim\u00e3o Bacamarte. Todo cuanto quiso, se le dio; y una de las m\u00e1s vivas pruebas del poder del ilustre m\u00e9dico, la encontramos en la prontitud con que los ediles, una vez restituidos a sus puestos, permitieron que Sebasti\u00e3o Freitas tambi\u00e9n fuera encerrado en el manicomio. El alienista, sabiendo de la extraordinaria inconsistencia de las opiniones de ese edil, concluy\u00f3 que era un caso patol\u00f3gico y lo pidi\u00f3. La misma cosa le pas\u00f3 al boticario. El alienista, desde que le comentaron de la moment\u00e1nea adhesi\u00f3n de Crispim Soares a la rebeli\u00f3n de los Canjicas, la cotej\u00f3 con la aprobaci\u00f3n que siempre hab\u00eda recibido de \u00e9l, incluso en la v\u00edspera, y mand\u00f3 capturarlo. Crispim Soares no neg\u00f3 el hecho, pero lo explic\u00f3 diciendo que hab\u00eda cedido a una conmoci\u00f3n de terror, al ver la rebeli\u00f3n triunfante, y dio como prueba de ello la ausencia de cualquier otro acto suyo, a\u00f1adiendo que hab\u00eda vuelto de inmediato a la cama, enfermo. Sim\u00e3o Bacamarte no lo contradijo; pero les dijo a los presentes que el terror tambi\u00e9n es padre de la locura, y que el caso de Crispim Soares le parec\u00eda de los m\u00e1s caracter\u00edsticos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero la prueba m\u00e1s evidente de la influencia de Sim\u00e3o Bacamarte fue la docilidad con que la municipalidad le entreg\u00f3 al mism\u00edsimo presidente. Este digno magistrado hab\u00eda declarado, en plena sesi\u00f3n, que no se contentaba, para lavarse de la afrenta de los Canjicas, con menos de novecientos litros de sangre; palabra que lleg\u00f3 a los o\u00eddos del alienista por boca del secretario de la municipalidad, quien se lo cont\u00f3 con gran entusiasmo. Sim\u00e3o Bacamarte comenz\u00f3 por meter al secretario a la Casa Verde y luego fue a la municipalidad, a la cual declar\u00f3 que el presidente estaba padeciendo de la \u00abdemencia de los toros\u00bb, una clase de locura que \u00e9l pretend\u00eda estudiar, con gran beneficio para los pueblos. La municipalidad al principio dud\u00f3, pero acab\u00f3 cediendo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De ah\u00ed en adelante fue una recolecci\u00f3n desenfrenada. Un hombre no pod\u00eda dar origen o curso a la m\u00e1s simple mentira del mundo, ni siquiera a aquellas que ridiculizan al propio inventor o divulgador, porque r\u00e1pidamente era metido a la Casa Verde. Todo era locura. Los amantes de enigmas, los inventores de charadas, de anagramas, los maldicientes, los curiosos de la vida ajena, los que ponen todo su cuidado en su apariencia, uno u otro almotac\u00e9n soberbio, nadie escapaba de los emisarios del alienista. \u00c9l respetaba a las enamoradas, pero no perdonaba a las enamoradoras, diciendo que las primeras ced\u00edan a un impulso natural, y las segundas a un vicio. Si un hombre era avaro o dadivoso, iba del mismo modo a la Casa Verde; a eso se debe el argumento de que no hab\u00eda regla para la completa sanidad mental. Algunos cronistas creen que Sim\u00e3o Bacamarte no siempre proced\u00eda con sinceridad, y citan, a favor de esa afirmaci\u00f3n (que no s\u00e9 si puede ser aceptada), el hecho de haber obtenido de la municipalidad una norma que autorizaba el uso de un anillo de plata en el dedo pulgar de la mano izquierda, a toda persona que, sin otra prueba documental o tradicional, declarara tener en las venas dos o tres onzas de sangre goda. Dicen esos cronistas que el fin secreto de su insinuaci\u00f3n a la municipalidad fue enriquecer a un orfebre, amigo y compadre suyo; pero, si bien sea cierto que el orfebre vio prosperar su negocio despu\u00e9s de la nueva ordenanza municipal, no lo es menos que esa norma dio a la Casa Verde una multitud de inquilinos; por lo que no se puede definir, con prudencia, el verdadero fin del ilustre m\u00e9dico. En cuanto a la raz\u00f3n determinante de la captura y alojamiento en la Casa Verde de todos quienes usaron el anillo, es uno de los puntos m\u00e1s oscuros de la historia de Itagua\u00ed, la opini\u00f3n m\u00e1s veros\u00edmil es que ellos fueron encerrados por andar gesticulando, por las puras, en las calles, en casa, en la iglesia. Nadie ignora que los locos gesticulan mucho. En todo caso, es una simple conjetura; no hay nada por seguro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfCu\u00e1ndo se va a detener este hombre? \u2014dec\u00edan los m\u00e1s prestigiosos de la villa. \u00a1Ah! Si nosotros hubi\u00e9ramos apoyado a los Canjicas&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un d\u00eda por la ma\u00f1ana \u2014d\u00eda en que la municipalidad deb\u00eda dar un gran baile\u2014 la villa entera qued\u00f3 impactada con la noticia de que la propia esposa del alienista hab\u00eda sido metida a la Casa Verde. Nadie lo cre\u00eda; deb\u00eda ser una invenci\u00f3n de alg\u00fan p\u00edcaro. Y no era as\u00ed: era la verdad pura. Do\u00f1a Evarista hab\u00eda sido encerrada a las dos de la noche. El padre Lopes corri\u00f3 donde el alienista y lo interrog\u00f3 discretamente acerca de ese hecho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Ya desde hace un tiempo que yo desconfiaba \u2014dijo seriamente el marido\u2014. La modestia con que ella hab\u00eda vivido en ambos matrimonios no pod\u00eda conciliarse con el impetuoso apego a las sedas, terciopelos, encajes y piedras preciosas que manifest\u00f3 ni bien volvi\u00f3 de R\u00edo de Janeiro. Desde entonces comenc\u00e9 a observarla. Todas sus conversaciones eran sobre esos objetos; si yo le hablaba de las antiguas cortes reales, de pronto preguntaba por la forma de los vestidos de las damas; si una se\u00f1ora la visitaba, en mi ausencia, antes de decirme el motivo de la visita, me describ\u00eda la vestimenta, aprobando algunas cosas y censurando otras. Un d\u00eda, creo que Vuestra Reverend\u00edsima ha de acordarse, se propuso hacer anualmente un vestido para la imagen de Nuestra Se\u00f1ora de la iglesia matriz. Todos estos eran s\u00edntomas graves; pero esta noche se manifest\u00f3 la total demencia. Hab\u00eda elegido, preparado, ornamentado el vestuario que llevar\u00eda al baile de la municipalidad; solo dudaba entre un collar de granates y otro de zafiros. Anteayer me pregunt\u00f3 cu\u00e1l de los dos llevar\u00eda; le respond\u00ed que ambos le quedaban bien. Ayer me repiti\u00f3 la pregunta durante el desayuno; poco despu\u00e9s del almuerzo, la encontr\u00e9 callada y pensativa. \u2014\u00bfQu\u00e9 te ocurre? \u2014le pregunt\u00e9. \u2014\u00a1Quer\u00eda llevar el collar de granates, pero es que el de zafiros es tan bonito! \u2014Pues lleva el de zafiros. \u2014\u00a1Ah! \u00bfPero qu\u00e9 hago con el de granates? \u2014En fin, pas\u00f3 la tarde sin novedades. Cenamos y nos acostamos. Por la madrugada, ser\u00eda la una y media, me despierto y no la veo; me levanto, voy al vestidor, la encuentro delante de los dos collares, prob\u00e1ndoselos al espejo, primero uno, luego el otro. Era evidente la demencia: la encerr\u00e9 en seguida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El padre Lopes no se satisfizo con esa respuesta, pero no objet\u00f3 nada. El alienista, sin embargo, lo not\u00f3 y le explic\u00f3 que el caso de do\u00f1a Evarista era de \u00abman\u00eda suntuosa\u00bb, no incurable, y en todo caso, digno de estudio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Preveo que se repondr\u00e1 dentro de seis semanas \u2014concluy\u00f3 \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La abnegaci\u00f3n del ilustre m\u00e9dico le dio gran realce. Conjeturas, invenciones, desconfianzas, todo aquello se fue al tacho, ya que \u00e9l no dud\u00f3 en recluir en la Casa Verde a su propia mujer, a quien amaba con todas las fuerzas de su alma. Nadie m\u00e1s ten\u00eda el derecho de opon\u00e9rsele \u2014menos a\u00fan el de atribuirle intenciones ajenas a la ciencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Era un gran hombre austero, Hip\u00f3crates revestido de Cat\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained\">\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-ast-global-color-5-color has-alpha-channel-opacity has-ast-global-color-5-background-color has-background\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Ap\u00f3yanos<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adquiera la versi\u00f3n original impresa o digital de <em>El alienista<\/em> de Machado de Assis, traducida por Pablo Alejos Flores. 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