{"id":1704,"date":"2026-07-22T10:56:44","date_gmt":"2026-07-22T15:56:44","guid":{"rendered":"https:\/\/aflorebooks.com\/?post_type=digital-library&#038;p=1704"},"modified":"2026-07-22T10:56:45","modified_gmt":"2026-07-22T15:56:45","slug":"capitulo-13","status":"publish","type":"digital-library","link":"https:\/\/aflorebooks.com\/es\/digital-library\/el-alienista\/capitulo-13\/","title":{"rendered":"Cap\u00edtulo 13: \u00a1Plus ultra!"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-group alignwide has-ast-global-color-5-color has-text-color has-link-color wp-elements-16083cb54f096db210a623eb34a15094 is-horizontal is-content-justification-center is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-d2bdd8ba wp-block-group-is-layout-flex\" style=\"margin-top:0;margin-bottom:var(--wp--preset--spacing--50);padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:var(--wp--preset--spacing--50);padding-left:0;font-size:15px\"><div class=\"wp-block-post-time-to-read\">7\u201311 minutes<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-post-time-to-read\">1.744 words<\/div><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group is-layout-constrained wp-container-core-group-is-layout-b0cb743f wp-block-group-is-layout-constrained\" style=\"padding-top:var(--wp--preset--spacing--30);padding-right:var(--wp--preset--spacing--30);padding-bottom:var(--wp--preset--spacing--30);padding-left:var(--wp--preset--spacing--30);font-size:18px\">\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Era el turno de la terap\u00e9utica. Sim\u00e3o Bacamarte, activo y sagaz en descubrir enfermos, se excedi\u00f3 hasta en la diligencia y perspicacia con que comenz\u00f3 a tratarlos. En este punto todos los cronistas est\u00e1n en total acuerdo: el ilustre alienista hizo curaciones pasmosas, que enardecieron la m\u00e1s viva admiraci\u00f3n en Itagua\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En efecto, era dif\u00edcil imaginar un sistema terap\u00e9utico m\u00e1s racional. Con los locos divididos por clases, seg\u00fan la perfecci\u00f3n moral que en cada uno de ellos exced\u00eda a las otras, Sim\u00e3o Bacamarte procur\u00f3 atacar de frente la cualidad predominante. Imaginemos a un modesto. A \u00e9l le aplicaba el medio curativo que pudiera infundirle la cualidad contraria; y no iba en seguida a las dosis m\u00e1ximas \u2014las graduaba, conforme el estado, la edad, el temperamento, la posici\u00f3n social del enfermo. A veces bastaba un frac, una insignia, una cabellera postiza, un bast\u00f3n de mando, para devolverle la raz\u00f3n al alienado; en otros casos, la enfermedad era m\u00e1s rebelde; recurr\u00eda entonces a los anillos de diamantes brillantes, a las distinciones honor\u00edficas, etc. Hubo un enfermo, poeta, que resisti\u00f3 todo. Sim\u00e3o Bacamarte comenzaba a perder las esperanzas de encontrar la cura, cuando tuvo la idea de mandar retumbar la matraca, con el fin de pregonarlo como un rival de Gar\u00e7\u00e3o y de P\u00edndaro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Fue un santo remedio \u2014le contaba la madre del infeliz a una comadre\u2014; fue un santo remedio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro enfermo, tambi\u00e9n modesto, opuso la misma rebeld\u00eda al medio curativo; pero, como no era escritor (apenas sab\u00eda firmar su nombre), no se le pod\u00eda aplicar el remedio de la matraca. Sim\u00e3o Bacamarte sugiri\u00f3 pedir para \u00e9l el puesto de secretario de la Academia de los Encubiertos, establecida en Itagua\u00ed. Los puestos de presidente y secretarios eran de nombramiento real, por especial gracia del difunto rey don Jo\u00e3o V, e implicaban el trato de \u00abExcelencia\u00bb y el uso de una placa de oro en el sombrero. El gobierno de Lisboa rechaz\u00f3 esa designaci\u00f3n; pero, luego de que el alienista evidenciara que no lo ped\u00eda como premio honor\u00edfico o distinci\u00f3n leg\u00edtima, sino solo como un medio terap\u00e9utico para un caso dificultoso, el gobierno cedi\u00f3 excepcionalmente a su s\u00faplica; y, aun as\u00ed, no lo logr\u00f3 hacer sin el extraordinario esfuerzo del ministro de marina y ultramar, que ven\u00eda a ser primo del alienado. Fue otro santo remedio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Realmente es admirable! \u2014se dec\u00eda en las calles, al ver la expresi\u00f3n sana y vanidosa de los dos exdementes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tal era el sistema. Imag\u00ednese el resto. Cada belleza moral o mental era atacada en el punto en que la perfecci\u00f3n parec\u00eda m\u00e1s s\u00f3lida; y el efecto era infalible. No siempre era infalible. Hubo casos en que la cualidad predominante resist\u00eda todo; entonces, el alienista atacaba otra parte, aplicando a la terap\u00e9utica el m\u00e9todo de la estrategia militar, que toma una fortaleza por un punto, si por otro no lo puede conseguir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al cabo de cinco meses y medio, estaba vac\u00eda la Casa Verde; \u00a1todos curados! El edil Galv\u00e3o, tan cruelmente afligido de moderaci\u00f3n y equidad, tuvo la fortuna de perder un t\u00edo; digo fortuna, porque su t\u00edo dej\u00f3 un testamento ambiguo, y \u00e9l consigui\u00f3 una interpretaci\u00f3n favorable, corrompiendo a los jueces y enga\u00f1ando a los otros herederos. La sinceridad del alienista se manifest\u00f3 en ese suceso; confes\u00f3 ingenuamente que no tuvo nada que ver en la cura: fue la simple <em>vis medicatrix<\/em> de la naturaleza. No pas\u00f3 lo mismo con el padre Lopes. Como el alienista sab\u00eda que \u00e9l ignoraba perfectamente el hebraico y el griego, le encarg\u00f3 hacer un an\u00e1lisis cr\u00edtico de la versi\u00f3n de los Setenta; el padre acept\u00f3 el encargo, y oportunamente lo realiz\u00f3; al cabo de dos meses pose\u00eda un libro y la libertad. En cuanto a la se\u00f1ora del boticario, no se qued\u00f3 por mucho tiempo en la celda que le toc\u00f3, y en donde adem\u00e1s no le faltaron muestras de afecto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfPor qu\u00e9 Crispim no viene a visitarme? \u2014dec\u00eda ella todos los d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le respond\u00edan bien una cosa, bien otra; al final le dijeron toda la verdad. La digna matrona no pudo contener la indignaci\u00f3n y la verg\u00fcenza. En sus explosiones de c\u00f3lera se le escaparon expresiones sueltas y vagas, como estas:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Tramposo!&#8230; \u00a1Bellaco!&#8230; \u00a1Ingrato!&#8230; Un canalla que se ha enriquecido a costa de ung\u00fcentos falsificados y podridos&#8230; \u00a1Ah! \u00a1Tramposo!&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sim\u00e3o Bacamarte percibi\u00f3 que, aunque no fuera cierta la acusaci\u00f3n contenida en estas palabras, bastaban para demostrar que la excelente se\u00f1ora estaba, finalmente, devuelta al perfecto desequilibrio de sus facultades; y prontamente le dio de alta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora, si imagina que el alienista qued\u00f3 lleno de j\u00fabilo al ver salir al \u00faltimo hu\u00e9sped de la Casa Verde, entonces demuestra que a\u00fan no conoce a nuestro hombre. <em>\u00a1Plus ultra!<\/em> era su lema. No le bastaba haber descubierto la teor\u00eda verdadera de la locura; no lo contentaba el haber establecido en Itagua\u00ed el reinado de la raz\u00f3n. \u00a1Plus ultra! No qued\u00f3 alegre, qued\u00f3 preocupado, absorto; algo le dec\u00eda que la teor\u00eda nueva ten\u00eda, en s\u00ed misma, otra y nov\u00edsima teor\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Veamos \u2014pensaba \u00e9l\u2014; veamos si llego finalmente a la verdad definitiva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dec\u00eda esto, paseando a lo largo de la vasta sala, donde fulguraba la m\u00e1s rica biblioteca de los dominios ultramarinos de Su Majestad. Una ancha bata de tela de Damasco, atada a la cintura por un cord\u00f3n de seda, con borlas de oro (obsequio de una universidad) envolv\u00eda el cuerpo majestuoso y austero del ilustre alienista. La cabellera postiza le cubr\u00eda una extensa y noble calva adquirida en sus cavilaciones cotidianas sobre la ciencia. Sus pies, no delgados y femeninos, no inmensos y r\u00fasticos, m\u00e1s bien proporcionales a su cuerpo, eran abrigados por un par de zapatos cuyas hebillas no pasaban de estar hechas de simple y modesto lat\u00f3n. Vea la diferencia: solo se le notaba lo lujoso en aquello que era de origen cient\u00edfico; lo que propiamente ven\u00eda de \u00e9l tra\u00eda el color de la moderaci\u00f3n y de la sencillez, virtudes tan propias del car\u00e1cter de un sabio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Era as\u00ed que \u00e9l iba, el gran alienista, de un cabo a otro de la vasta biblioteca, ensimismado, ajeno a todas las cosas que no eran parte del tenebroso problema de la patolog\u00eda cerebral. De pronto, se detuvo. De pie, delante de una ventana, con el codo izquierdo apoyado en la mano derecha, abierta, y el ment\u00f3n en la mano izquierda, cerrada, se pregunt\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfPero de veras estar\u00edan ellos locos y fueron curados por m\u00ed&#8230; o lo que pareci\u00f3 ser una cura no fue m\u00e1s que el descubrimiento del perfecto desequilibrio del cerebro?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y cavando por ah\u00ed abajo, lleg\u00f3 al resultado siguiente: los cerebros bien organizados que \u00e9l acababa de curar eran tan desequilibrados como los otros. \u00abS\u00ed\u00bb, dec\u00eda \u00e9l para s\u00ed, \u00abyo no puedo tener la presunci\u00f3n de haberles infundido una cualidad o una facultad nueva; una cosa y la otra exist\u00edan en el estado latente, pero exist\u00edan\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de haber llegado a esta conclusi\u00f3n, el ilustre alienista tuvo dos sensaciones opuestas, una de gozo, otra de abatimiento. La de gozo fue por ver que, al cabo de largas y pacientes investigaciones, constantes trabajos y una gran lucha contra el pueblo, pod\u00eda afirmar esta verdad: no hab\u00eda locos en Itagua\u00ed. Itagua\u00ed no pose\u00eda ni un solo mentecato. Pero ni bien esta idea le hab\u00eda enardecido el alma, apareci\u00f3 otra que neutraliz\u00f3 el primer efecto; fue la idea de la duda. \u00bfC\u00f3mo as\u00ed? \u00bfAcaso Itagua\u00ed no tendr\u00eda ni un \u00fanico cerebro equilibrado? \u00bfEsta conclusi\u00f3n tan absoluta no ser\u00eda por eso mismo err\u00f3nea, y no llegar\u00eda, por lo tanto, a destruir la gran y majestuosa estructura de la nueva doctrina psicol\u00f3gica?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La aflicci\u00f3n del ilustre Sim\u00e3o Bacamarte es definida por los cronistas itaguayenses como una de las m\u00e1s funestas tempestades morales que han ca\u00eddo sobre el hombre. Pero las tempestades solo aterran a los d\u00e9biles; los fuertes se robustecen contra ellas y acechan el trueno. Veinte minutos despu\u00e9s, la fisionom\u00eda del alienista fue iluminada por una suave claridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abS\u00ed, ha de ser eso\u00bb, pens\u00f3 \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eso es esto. Sim\u00e3o Bacamarte encontr\u00f3 en \u00e9l mismo las caracter\u00edsticas del perfecto equilibrio mental y moral; le pareci\u00f3 que pose\u00eda la sensatez, la paciencia, la perseverancia, la tolerancia, la veracidad, el vigor moral, la lealtad, todas las cualidades, en fin, que pueden formar un completo mentecato. Dud\u00f3 en seguida, es cierto, y lleg\u00f3 incluso a concluir que se trataba de una ilusi\u00f3n; pero, como era un hombre prudente, decidi\u00f3 convocar un consejo de amigos, al que interrog\u00f3 con franqueza. La opini\u00f3n fue afirmativa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfNing\u00fan defecto?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Ninguno \u2014dijo en coro la asamblea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfNing\u00fan vicio?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Nada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfPlenamente perfecto?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014As\u00ed es, plenamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No, imposible \u2014bram\u00f3 el alienista\u2014. Digo que no siento en m\u00ed esa superioridad que acabo de intentar definir con tanta magnificencia. La simpat\u00eda est\u00e1 hablando por vosotros. Me estudio y no encuentro nada que justifique los excesos de vuestra bondad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La asamblea insisti\u00f3; el alienista refut\u00f3; finalmente el padre Lopes explic\u00f3 todo con este concepto digno de un observador:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfSabe la raz\u00f3n por la que no ve sus elevadas cualidades, que adem\u00e1s todos nosotros admiramos? Es porque tiene incluso una cualidad que realza las otras: la modestia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue determinante. Sim\u00e3o Bacamarte agach\u00f3 la cabeza, juntamente alegre y triste, incluso m\u00e1s alegre que triste. Acto seguido, se encerr\u00f3 en la Casa Verde. En vano, su mujer y sus amigos le dijeron que se quedara, que estaba perfectamente sano y equilibrado: ni ruegos ni consejos ni l\u00e1grimas lo detuvieron un solo instante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014La cuesti\u00f3n es cient\u00edfica \u2014dec\u00eda \u00e9l\u2014; se trata de una nueva doctrina, cuyo primer ejemplo soy yo. Re\u00fano en m\u00ed mismo la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00a1Sim\u00e3o! \u00a1Sim\u00e3o! \u00a1Mi amor! \u2014le dec\u00eda su esposa con el rostro ba\u00f1ado en l\u00e1grimas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero el ilustre m\u00e9dico, con los ojos llameantes de convicci\u00f3n cient\u00edfica, tranc\u00f3 sus o\u00eddos a la a\u00f1oranza de su mujer y blandamente la llev\u00f3 afuera. Cerrada la puerta de la Casa Verde, se entreg\u00f3 al estudio y a la cura de s\u00ed mismo. Dicen los cronistas que \u00e9l muri\u00f3 de ah\u00ed a diecisiete meses, en el mismo estado en que hab\u00eda entrado, sin haber podido lograr nada. Algunos llegan al punto de conjeturar que nunca hubo otro loco aparte de \u00e9l en Itagua\u00ed; pero esta opini\u00f3n, basada en un rumor que corri\u00f3 desde que el alienista falleci\u00f3, no tiene otra prueba m\u00e1s que el mismo rumor; y adem\u00e1s es un rumor dudoso, pues es atribuido al padre Lopes, que con tanta vehemencia hab\u00eda realzado las cualidades del gran hombre. Sea como fuere, se llev\u00f3 a cabo el entierro con mucha pompa y extraordinaria solemnidad.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained\">\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-ast-global-color-5-color has-alpha-channel-opacity has-ast-global-color-5-background-color has-background\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Ap\u00f3yanos<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adquiera la versi\u00f3n original impresa o digital de <em>El alienista<\/em> de Machado de Assis, traducida por Pablo Alejos Flores. 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