Bienvenido al Blog de Aflore Books, esta es la primera publicación en español y, por ser una ocasión especial, quiero escribir acerca de uno de los poemas más importantes de 2022–2023 para mí: «a Teo», cuyos primeros versos nacieron tras la muerte de mi abuelo materno, en una noche vacía, cuando mi madre y sus hermanos recordaban en lágrimas a Teodomiro Flores.
Este poema breve explora el duelo desde una perspectiva personal y sosegada, evitando el sentimentalismo explícito para que sobresalgan el silencio, el simbolismo y la aceptación punzante de una pérdida, sin importar la creencia religiosa.
Detalles del poema
- Autor: Pablo Alejos Flores
- Publicado originalmente en Letras y Poesía
- Fecha de creación: Entre octubre de 2022 y marzo de 2023
- Métrica o estructura: Verso libre en cuatro estrofas, con influencia del haiku en las tres primeras estrofas.
- Temas principales: Duelo, muerte, memoria, despedida, espiritualidad, familia.
Contexto y origen
«a Teo» es una despedida cantada muy pausadamente por parte de un nieto ateo a su abuelo católico —quisiera señalar que en realidad me considero deísta, pero, por simplicidad y para evitar repetidas veces explicar lo que eso significa, prefiero decir que no soy creyente en general—. El título es un pequeño juego de palabras entre la dedicación a Teodomiro, el acto tradicional y religioso de encomendar a un ser querido a Dios y el adjetivo dado a quien niega la existencia de Dios. Una persona no creyente que conoció a otra persona creyente y sabe cómo ella quería ser recordada escribe una despedida pensando más en quién falleció y dejando de lado su convicción.
A pesar de que la relación con mi abuelo materno fue de pocas palabras, convivimos muchos años y nos volvimos cercanos, por eso, más que narrar una muerte, el poema pretende registrar el instante en que una casa deja de ser solo un espacio físico para convertirse en un lugar colmado de ausencia.
El texto evita describir a la persona homenajeada para reconstruirla mediante huellas y objetos: una terraza, unos pasos, flores, la luz de la luna y una cruz.
La decisión de mantener un lenguaje austero responde también al propio tema y resuena con la forma de ser de mi taciturno abuelo. Al enfrentar una pérdida, las palabras resultan insuficientes. Es preferible permitir que el lector complete el vacío con su propia experiencia e imaginación.
Teodomiro falleció en octubre de 2022. Durante las semanas siguientes empecé a anotar palabras sueltas que asociaba con él: terraza, velas, noche, oraciones, casa, silencio, flores, canas. No pensaba todavía en un poema, sino en conservar imágenes que temía olvidar. Entre noviembre y diciembre esas notas se transformaron en un primer borrador, y terminé en marzo de 2023 encontré la forma definitiva, inspirándome en la estructura y creación de imágenes del haiku, pues el resultado final debía ser conciso, pausado y sugerente.
Estructura y métrica
«a Teo» está compuesto por cuatro estrofas.
Las tres primeras presentan una economía verbal cercana al haiku moderno en español. Aunque no siguen estrictamente la métrica tradicional japonesa de 5-7-5 sílabas, comparten varios de sus principios: condensación, imágenes concretas y un fuerte peso de la naturaleza y el entorno como reflejo del estado interior.
La última estrofa se desborda deliberadamente de este patrón para introducir mi propia voz. El ritmo se torna más discursivo y culmina con una manifestación emocional que da un nuevo significado a todo lo anterior.
Solo hay una rima consonante, en los dos primeros versos de la segunda estrofa (desarboladas, desangeladas). Prima la rima asonante en el resto del poema; en los dos primeros versos de las estrofas 1 y 3 (fosca, sombras; luna, rezuma), en los tres primeros versos de la estrofa 4 (duelo, credos, velo), y en los últimos versos de cada estrofa (ya, fatal, pesar, pa).
La transición desde la contemplación hacia la despedida constituye el eje estructural del poema.
Análisis estrofa por estrofa
«terraza fosca; / pasos de yayo a sombras / se han ido ya.»
La apertura sitúa al lector en un espacio concreto. La terraza representa un lugar cotidiano donde mi abuelo se sentaba a leer un día domingo por la tarde, mientras que el adjetivo «fosca» oscurece cualquier expectativa de serenidad o familiaridad.
La imagen más brutal, desde mi perspectiva, es la siguiente: la dirección que toman los «pasos de yayo», hacia las «sombras» de la muerte. El movimiento pesaroso de un adulto mayor, debido a su debilidad física, sumado al aislamiento social, por cansancio o sentirse como una carga, llevan a muchas personas a caminar consciente o inconscientemente hacia la muerte. Recuerdo que el último año de vida de mi abuelo, él rezaba por su familia y por su propia salud para seguir trabajando como albañil —algo que le encantaba y quizás la mayor razón que tenía para vivir—, pero había momentos en que se sentía más desesperanzado y rogaba a Dios y a la Virgen María que le den el descanso eterno. Es una imagen compleja de contener en versos cortos, pero bastaba con sugerirla mediante unas cuantas imágenes textuales.
«desarboladas / flores desangeladas; / hado fatal.»
La segunda estrofa desplaza la atención hacia la naturaleza.
Las flores —como símbolo de la vida que se marchita, y por ser Flores el apellido de mi abuelo— aparecen «desarboladas» y «desangeladas»; destrozadas o privadas de aquello que les daba sentido y gracia. Estos adjetivos no solo describen un estado físico, sino también espiritual. El deterioro de las flores de un jardín era también el deterioro de los Flores en el interior de la casa.
El cierre con «hado fatal» introduce la idea del destino inevitable. No se culpa a nadie ni se explica el acontecimiento; simplemente se reconoce la imposibilidad de escapar de él. Este período captura la imagen de mi abuelo postrado en cama, cuando caminar, ponerse de pie, e incluso comer por su cuenta, le era difícil, casi imposible. Decidí excluir la descripción de una dolencia específica, pues considero que no es necesario explicar por qué sufría o agonizaba.
«claro de luna; / de la cruz se rezuma / lutoso pesar.»
Aquí el poema introduce un símbolo religioso que mi abuelo usaba a diario: la cruz.
Aparece la luna, con ella la noche, y es un elemento que aporta iluminación o consuelo momentáneo, pero al final es insuficiente para disipar la oscuridad emocional de la persona en agonía y los familiares que la rodean. La cruz, presente en los rosarios nocturnos y rezos de mi abuelo y su familia, se convierte en una fuente desde la que «rezuma» el dolor.
El pesar en esta etapa no aparece de golpe, se filtra lentamente, preparando a la persona agonizante y sus familiares para la despedida.
Antes de la muerte de mi abuelo, sus hijos viajaron a visitarlo y rezaban por él y junto a él durante las noches.
«llanto, rezo, santo, duelo; / son, serán sus credos, / y con ellos a usted lo velo: / “a Dios, pa”.»
La última estrofa abandona la descripción poética y da espacio a una voz particular.
La enumeración inicial funciona como una especie de letanía funeraria. Los sustantivos se suceden sin verbos, imitando el ritmo de un responso. El verso «son, serán sus credos» proyecta el duelo hacia el futuro. La pérdida deja de pertenecer al pasado para formar parte de la memoria familiar.
Finalmente, la despedida «a Dios, pa» concentra toda la carga emocional que el poema había contenido hasta ese momento, y mantiene la cercanía afectiva que tengo por el abuelo.
Conclusión
Con «a Teo» me gustaría mostrar que un poema no necesita extenderse para resultar profundo. Que cada lector encuentre sus resonancias propias, que una despedida íntima sea una experiencia compartida. Si alguien encuentra en estos versos una reflexión sobre la ausencia y la memoria, entonces el poema habrá cumplido su propósito.
Si deseas leer el poema completo en su publicación original, puedes hacerlo en Letras y Poesía: https://letrasypoesia.com/2023/04/06/a-teo/
