hipocausto

1. s.m.ant. Arq. Horno subterráneo, dispuesto de manera particular para calentar las habitaciones en la casa romana, y muy particularmente para calentar el agua en las termas o baños.

El uso de los hipocaustos se remonta a gran antigüedad; en China, por lo menos, no se han abandonado; hasta la adopción general de las chimeneas en el siglo X, todas las casas en las Galias, tanto del campo como de la ciudad, los tenían, y aun en países más meridionales se han empleado, puesto que en Pompeya se han encontrado ruinas que no podían atribuirse a construcciones balnearias, y las célebres glorias (V.) de nuestra Tierra de Campos son fiel trasunto de los antiguos hipocaustos romanos.

Definición de hipocausto - Figura 1 - Diccionario Enciclopédico - Aflore
Figura 1: Hipocausto

En las termas y baños el hipocausto calentaba lo interior del tepidario, como igualmente la gradería que sostenía los cántaros o calderos de metal que proveían de agua templada y caliente. Generalmente consistía el hipocausto en un espacio hueco de poca altura, colocado debajo del piso de las habitaciones, cuyo pavimento estaba sostenido y aislado por pequeños pilares de fábrica equidistantes, por entre los cuales circulaban las llamas y humos producidos por los combustibles en un hogar que precedía al hipocausto. A veces no había hogar y los combustibles ardían en el mismo hipocausto. Los pilares solían ser cuadrados y de ladrillo; sin embargo, en algunos, como en las termas de Tito, por ejemplo, eran cilíndricos y de piedra, al modo de pequeñas columnas. Una boca situada al extremo de un pequeño corredor servía para introducir el combustible. Por lo regular, el horno u hogar estaba situado después de la sala llamada vasario, porque contenía los vasos o cántaros a que antes aludimos, y que se decían millaria, porque su cabida era de mil medidas de agua, y la parte baja de dichos receptáculos se caldeaba por un hogar común o único. Los productos de la combustión circulaban por entre los pilares del hipocausto, caldeaban el pavimento de las habitaciones, y se escapaban por una serie de tubos de barro cocido prismáticos, arrimados unos contra otros, y colocados detrás del revestimiento de las paredes, cual lo muestra la figura anterior, aumentando el calor transmitido a las habitaciones. No existía comunicación alguna entre las piezas caldeadas y el hipocausto. La boca del horno de este se abría siempre al exterior del edificio, en un pequeño desmonte o en un patinejo, a que decían propnigeum, donde estaban los esclavos encargados de alimentar el hogar.

Existen restos numerosos de hipocaustos en diferentes países: en Italia hay muchos, siendo de los más curiosos el pintado en uno de los muros de las termas de Tito, en Roma. En Francia son notables los de Saintes, en Lillebonne, y los descubiertos cerca de Compiègne (Oise) de 1862 a 1865; en Inglaterra los descubiertos en una villa romana, en Wheatley, cerca de Oxford, y en España, entre otros, el de Santander.

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